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رِسَالَةٌ

فِي الدِّمَاءِ الطَّبِيعِيَّةِ لِلنِّسَاءِ

 

Tratado sobre los sangrados naturales de la mujer

 

بِقَلَمِ فَضِيلَةِ الشَّيْخِ العَلَّامَةِ

مُحَمَّدِ بْنِ صَالِحٍ العُثَيْمِينِ

غَفَرَ اللَّهُ لَهُ وَلِوَالِدَيْهِ وَلِلمُسْلِمِينَ

 

Escrito por el Sheij

Muhámmad ibn Sálih al-Uzaimín

Que Al-láh le perdone, a sus padres y todos los musulmanes

 


بِسْمِ اللهِ الرَّحمَنِ الرَّحِيمِ

Tratado sobre los sangrados naturales de la mujer

En el nombre de Al-láh, el Clemente, el Misericordioso

Las alabanzas son para Al-láh, Le alabamos y nos recomendamos en Él, Le pedimos perdón y nos arrepentimos ante Él, y nos refugiamos en Él del mal que hay en nuestro ego y del mal que pueden generar nuestras malas acciones; Quien es guiado por Al-láh jamás se extraviará y a quien Él extravía jamás encontrará la guía recta. Y atestiguo que no hay divinidad salvo Al-láh, Único, sin asociado, y atestiguo que Muhámmad fue su siervo y mensajero; que su paz y bendiciones sean con él, con todos sus familiares, con todos sus discípulos y con todo aquel que les haya seguido hasta el Día del Juicio.

Debido a que todas las mujeres tienen sangrados vaginales, ya sea por menstruación, metrorragia o parto, es de suma importancia explicar de manera clara y concisa cuáles son los preceptos religiosos más importantes que deben acatar las mujeres en estas situaciones. y mencionar en cada tema tratado la opinión más firme de los sabios al respecto, usando como referencia el Corán y la sunnah,

1. Porque son la fuente principal desde la cual se deben extraer los preceptos islámicos

2. Porque cuando se toma al Corán y la sunnah como referencia para todos los asuntos, el corazón se sosiega, el alma se eleva y la conciencia se tranquiliza

3. y porque, fuera de estas dos fuentes, las demás fuentes  deben sustentarse en el Corán y la Sunna, y no sirven como sustento por si mismas.

Ya que para que un fundamento sea válido debe ser extraído de la palabra de Al-láh, las enseñanzas del Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) o las deducciones de los sabios entre los compañeros del Mensajero de Al-láh, siempre que no contradigan el Corán, la sunnah o la opinión de otro compañero del Profeta. Si contradice el Corán o la sunnah, entonces su opinión queda invalidada pero si contradice la opinión de otro compañero, se debe tratar de establecer cuál de ellas es la más correcta; por lo que dice Al-láh- Enaltecido y Exaltado sea-:

﴿...فَإِن تَنَٰزَعۡتُمۡ فِي شَيۡءٖ فَرُدُّوهُ إِلَى ٱللَّهِ وَٱلرَّسُولِ إِن كُنتُمۡ تُؤۡمِنُونَ بِٱللَّهِ وَٱلۡيَوۡمِ ٱلۡأٓخِرِۚ ذَٰلِكَ خَيۡرٞ وَأَحۡسَنُ تَأۡوِيلًا﴾

{...Si realmente creen en Al-lah y en el Día del Juicio, cuando tengan discrepancias remítanlas al juicio de Al-lah y del Mensajero, porque en ello hay bien y es el camino correcto} [An-Nisa: 59].

Este escrito trata temas resumidos que deben aclararse sobre los sangrados naturales de la mujer y sus veredictos, y comprende los siguientes capítulos:

Capítulo 1: La menstruación, definición y veredictos

Capítulo 2: El período en que comienza y termina la menstruación

Capítulo 3:Trastornos del ciclo

Capítulo 4: Preceptos islámicos relacionados con la menstruación

Capítulo 5: La metrorragia y sus preceptos

Capítulo 6: La hemorragia post parto y sus preceptos

Capítulo 7: La utilización de métodos que retrasan la menstruación o la provocan y de métodos anticonceptivos y abortivos

Capítulo 1: La menstruación, definición y preceptos

Definición lingüística: hace referencia a algo que fluye y corre.

Definición islámica: La menstruación es una hemorragia vaginal mensual producida por la desintegración del interior de la pared uterina. Esta hemorragia no tiene un origen patológico, ni es causada por una lesión, caída o parto, sino que es una hemorragia natural, que puede variar según el estado de la mujer, su entorno y el clima; por eso las mujeres son diferentes en sus ciclos.

El porqué de la menstruación: Cuando el feto se encuentra en el vientre de su madre no le es posible alimentarse como lo hace un recién nacido, ni tampoco puede su madre hacerle llegar algo de alimento, por eso Al-láh creó en la mujer secreciones sanguíneas para que el feto se nutra de ellas durante su gestación, que se infiltran en su cuerpo a través del ombligo, y luego se transportan por sus vasos sirviéndole así como alimento. ¡Bendito sea Al-láh, el mejor de los creadores!

Ésta es la razón por la cual la mujer menstrúa, y por ello se interrumpe el ciclo menstrual en la mujer embarazada. También es mínimo el número de mujeres que amamantando a sus hijos menstrúan, especialmente en la primera etapa del amamantamiento.

Capítulo 2: El período en que comienza y termina la menstruación

El análisis de este capítulo se divide en dos:

Primero: La edad en que comienza la menstruación

Segundo: La duración de la menstruación

Primero: la menstruación ocurre entre las edades de doce y cincuenta años, aunque puede suceder antes o después de esa edad dependiendo de la condición y entorno de la mujer.

Los sabios del Islam, que Al-láh tenga misericordia de ellos, diferían en si había un período de edad específico en el que la menstruación se manifiesta, y respecto a la naturaleza del sangrado que la mujer puede tener antes o después de este período: ¿corresponde su sangrado a la menstruación o no tiene relación con esta?

Después de referirse a las diferentes opiniones sobre este asunto, el Imám Ad-Dárimi concluyó que: "para mí, todos están equivocados, porque deberían basarse en la presencia o ausencia de sangrado independientemente del período de edad, y, por lo tanto, este tipo de sangrado debería ser considerado como menstruación, y Al-láh es Quien sabe mejor”1.

La postura de Ad-Dárimi es la correcta y es a la que se adhiere también Sheij Ibn Taimíah. En consecuencia, cuando la mujer nota el sangrado menstrual, se encuentra en un estado real de menstruación, aunque tenga menos de nueve años o más de cincuenta.2 Esto se debe a que Al-láh y Su Mensajero establecieron la efectividad de las leyes de la menstruación solo cuando la menstruación está presente y, según estas leyes, no se mencionó una cierta edad para el comienzo o finalización de la menstruación. Por lo tanto, para especificar un período de edad se requiere evidencia del Corán y la Sunnah pero no existe tal cosa.

Segundo: el tiempo de duración de la menstruación

Existe una gran controversia entre los sabios con respecto al período de tiempo en que se considera que una mujer está en estado de menstruación y tienen de seis a siete opiniones distintas aproximadamente. Según Ibn Al-Mundhir (Al-lah lo cubra con Su misericordia), algunos eruditos dicen: "No existe un número limitado de días que determina el tiempo de duración del periodo menstrual.3

Digo: Esta opinión coincide con la anterior de Ad-Dárimi y es a la que se adhiere el Sheij Ibn Taimíah, y es la opinión correcta porque está fundamentada en las evidencias del Corán, la Sunnah y una correcta analogía.

Primera prueba: Dijo el Altísimo:

﴿وَيَسۡـَٔلُونَكَ عَنِ ٱلۡمَحِيضِۖ قُلۡ هُوَ أَذٗى فَٱعۡتَزِلُواْ ٱلنِّسَآءَ فِي ٱلۡمَحِيضِ وَلَا تَقۡرَبُوهُنَّ حَتَّىٰ يَطۡهُرۡنَۖ...﴾

{Y te preguntan acerca de la menstruación. Di: “Es una impureza”; absténganse de mantener relaciones maritales con sus mujeres durante el menstruo, y no mantengan relaciones con ellas hasta que se purifiquen...} (Corán 2:222) Está claro que Al-láh estableció la abstención de las relaciones maritales con la mujer debido a su falta de pureza durante la menstruación y no debido a un cierto período de tiempo: un día, una noche, tres días, ni siquiera quince días. Esto es prueba de que la ley anterior prescrita por Al-láh se basa en la presencia de menstruación o su ausencia. Entonces, cuando haya menstruación se aplica el veredicto, pero cuando esta desaparezca y se purifique, ya no se aplica el veredicto.

Segunda evidencia: Ha sido reportado de forma auténtica en Sahih Muslim que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) le dijo a ‘Aisha (que Al-láh esté complacido con ella) cuando tuvo su menstruación después de asumir su estado de Ihram para la ‘Umra:

«افْعَلِي مَا يَفْعَلُ الْحَاجُّ، غَيْرَ أَنْ لَا تَطُوفِي بِالْبَيْتِ حَتَّى تَطْهُرِي». قَالَتْ: فَلَمَّا كَانَ يَوْمُ النَّحْرِ طَهُرَتْ، فَأَفَاضَتْ.

“Haz lo que hace el peregrino, salvo que no realizarás el tawaf (circunvalación) alrededor de la Ka‘bah hasta que te purifiques”. Ella dijo: “Cuando llegó el día del Nahr (sacrificio: décimo día de Dhul Hiyya), me purifiqué y realicé la Ifada”. Y mencionó todo el Hadiz4.

Fue registrado en ambos Sahih: que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, le dijo:

«انتَظِرِي فَإِذَا طَهُرْتِ فَاخْرُجِي إِلَى التَّنْعِيمِ».

Espera; cuando te hayas purificado, sal hacia Tan‘im"5. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, estableció que el límite de la prohibición es el estado de pureza y no fijó un tiempo determinado; esto indica que la ley islámica se basa en la presencia de menstruación o su ausencia.

Tercera evidencia: Las estimaciones y detalles proporcionados por algunos juristas con respecto a la edad en que comienza y termina la menstruación no se encuentran en el Libro de Al-láh y en la Sunnah del Profeta, aunque este tema es sin duda necesario y tal necesidad exige su aclaración. Si fuera obligatorio comprender estas estimaciones y usarlas en la adoración a Al-láh, entonces Al-láh y Su Mensajero lo habrían dado a conocer a todos. Esto se debe a la importancia de las leyes islámicas que rigen muchos aspectos de los actos de adoración a Al-láh y que dependen del estado de la menstruación, por ejemplo, la oración, el ayuno, el matrimonio, el divorcio, la herencia, entre otros. Como se sabe, Al-láh y Su Mensajero explicaron: Las oraciones: sus horarios, sus inclinaciones (Ruku) y sus postraciones (Suyud). El Zakat: los tipos de riqueza y propiedad; el Nisab: el monto mínimo y sus destinatarios. El ayuno: su período y los momentos específicos en el día. La peregrinación (Al Hayy) y sus ritos. Incluso los protocolos a la hora de comer, beber, dormir, mantener relaciones sexuales, sentarse, entrar y salir de la casa, en cuanto a la forma de responder al llamado de la naturaleza [las necesidades fisiológicas], incluso el número de pasadas al limpiarse de evacuar, y muchos más detalles acerca de los tipos de acciones más insignificantes así como de los más importantes con los que Al-láh completó Su religión del Islam y perfeccionó Sus favores sobre los creyentes, como dijo Al-láh, Altísimo sea:

﴿...وَنَزَّلۡنَا عَلَيۡكَ ٱلۡكِتَٰبَ تِبۡيَٰنٗا لِّكُلِّ شَيۡءٖ...﴾

{...Te he revelado el Libro que contiene todas las explicaciones...} (Corán, 16:89) Y el Altísimo dijo:

﴿...مَا كَانَ حَدِيثًا يُفْتَرَى وَلَـكِن تَصْدِيقَ الَّذِي بَيْنَ يَدَيْهِ وَتَفْصِيلَ كُلَّ شَيْءٍ...﴾

{...[El Corán] no es un relato inventado, sino que es una confirmación de lo ya revelado anteriormente, así como una explicación detallada de todas las cosas...} [Corán, 12: 111].

Por lo tanto, dado que estas estimaciones no se mencionan en el Libro de Al-láh y en la Sunnah del Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él), queda claro que pueden ser excluidas de cualquier consideración. De hecho, tal consideración (como se demostró anteriormente) se determinará por la presencia o ausencia del sangrado menstrual. A partir del análisis de este tema, se puede deducir un importante beneficio y es el hecho de que las leyes islámicas no pueden ser confirmadas a no ser que exista una evidencia del Libro de Al-láh (Corán) o la Sunnah del Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él), o el consenso de los sabios (Iymá') conocido, o una comparación analógica correcta (qiás) Dijo el Sheij Ibn Taimíyah en una de sus reglas básicas: "... y tal es el nombre: menstruación, sobre el que Al-láh basó muchas de las leyes del Corán y la Sunnah, y sin embargo no determinó una "estimación" que constituya su período más corto o más largo. Así como tampoco especificó el tiempo durante el cual la mujer se considera en estado de pureza entre cualquiera de sus dos períodos menstruales, aunque este tema afecta principalmente a la nación musulmana por lo que necesita saber al respecto. Lingüísticamente, la palabra menstruación no caracteriza una "estimación" u otra. Por lo tanto, cualquiera que estime un cierto límite de tiempo para la menstruación, ha adoptado una posición que no está de acuerdo con el Corán y la Sunnah".6

Cuarta evidencia: La analogía (qiás): Al-láh estableció que la menstruación es una impureza, y es por eso que no debe haber relaciones sexuales durante sus días. En consecuencia, mientras la menstruación está presente, existe perjuicio e impureza sin que haya diferencia entre el segundo día y el primero, ni entre el cuarto y el tercero, tampoco entre el decimosexto y el decimoquinto, ni entre el decimoctavo y el decimoséptimo porque ¡la menstruación sigue siendo la menstruación y la impureza y la incomodidad continúan como tal! La razón es la misma para cualquiera de los días. Entonces, ¿Cómo puede ser aceptable tener diferentes leyes, una para cada día, siendo que la razón existente que determina la ley sobre la menstruación es la misma para ambos? Esto es contrario a una comparación analógica correcta. ¿Acaso una comparación no implica considerar la aplicación de la ley por igual en ambos días ya que la razón detrás de tal ley es la misma para ambas?

Quinta evidencia: Los desacuerdos en lo que dicen aquellos que especifican un cierto período de tiempo para la menstruación indican la ausencia de evidencia para sus afirmaciones. A estas conclusiones se llegó a través de la deducción (Iytihaad) y por lo tanto están sujetas de ser erróneas o correctas y ninguna de ellas tiene precedencia sobre la otra. Y cuando surgen controversias, los asuntos deben remitirse al Corán y la Sunnah.

A estas alturas debería estar claro que la regla más sólida es que no existe un límite de tiempo ni para la menstruación más corta ni más larga y, en consecuencia: la sangre natural que la mujer ve (siempre que no sea patológica) es sangrado menstrual sin tener en cuenta estimaciones de tiempo o factores de edad, excepto en el caso en que el flujo de sangre no cese o cese por uno o dos días al mes y en el que se considera que la mujer se encuentra en un estado de metrorragia (istihada). Más adelante hablaremos sobre los veredictos relacionados con la metrorragia.

Dijo el Sheij Ibn Taimíah: "Originalmente, todo sangrado que procede del útero es considerado menstruación hasta que se establezca evidencia que indique que es metrorragia".7.

También dijo: "Toda sangre que sale es menstruación a menos que se sepa que proviene de una herida o de un vaso sanguíneo".8

Esta declaración no es solo la opinión más firme, sino que además es la más fácil de entender, contemplar y practicar. Merece ser aceptada por encima de todas las demás opiniones porque se ajusta al espíritu y a la esencia del Islam, que es la facilidad. Al-láh- Enaltecido sea- dijo:

﴿...وَمَا جَعَلَ عَلَيۡكُمۡ فِي ٱلدِّينِ مِنۡ حَرَجٖ...﴾

{...y no les prescribió nada que no puedan cumplir...} (Corán 22:78), Y dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él:

«إِنَّ الدِّينَ يُسْرٌ وَلَنْ يُشَادَّ الدِّينَ أَحَدٌ إِلَّا غَلَبَهُ فَسَدِّدُوا وَقَارِبُوا وَأَبْشِرُوا».

«En verdad, la religión es facilidad y todo aquel que lleve la religión al extremo sobrecargándola será derrotado por ella. Así pues, hagan todo lo que medianamente puedan intentando acercarse a la perfección y alégrense con la recompensa que recibirán». [Citado por Al-Bujari (9)].9

Y entre sus modales, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, tenemos:

«أَنَّهُ مَا خُيِّرَ بَيْنَ أَمْرَيْنِ إِلَّا اخْتَارَ أَيْسَرَهُمَا مَا لَمْ يَكُنْ إِثْمًا».

«Cada vez que se le daba a elegir entre dos asuntos, él se inclinaba por el más fácil y sencillo, a menos que fuera algo prohibido»10.

La hemorragia durante el embarazo:

La mujer cuando está embarazada no menstrúa. Dijo el Imam Ahmad: "Lo conocido es que cuando una mujer queda embarazada, deja de menstruar"11.

Cuando la mujer embarazada encuentra sangre dos o tres días antes del parto, y está acompañada por el dolor del parto, entonces se trata de hemorragia posparto. Si aparece mucho antes de dar a luz o poco antes del parto, pero no está acompañada de contracciones, ¿es menstruación o no? Existen discrepancias entre los eruditos sobre este tema.

La opinión correcta, sin embargo, es que este tipo de sangrado es menstruación y no hemorragia post parto. La razón que lo explica radica en la norma general que establece que "la sangre que una mujer observa es menstruación siempre que no exista alguna razón que altere tal consideración. En este sentido, no hay nada en el Libro de Al-láh y en la Sunnah que indique que una mujer embarazada no puede tener menstruación”.

Esta es la opinión del Imám Malik12 y del Imám Ash-Shaafi'i13, es también la elección del Sheij Ibn Taimiíah en su "Al Ijtiarat (pg.30) además se informa que el Imám Ahmad regresó a esta postura. Fin del dicho

En este caso, se plantea la cuestión de la posibilidad de considerarla como menstruación y, por lo tanto, de aplicarle todas las normas. Consecuentemente, todas las normas que rigen la menstruación normal son aplicables a la menstruación de una mujer embarazada, excepto en dos casos:

El primero: El divorcio. Es conocido que una mujer no embarazada debe ser divorciada durante su 'Idda (periodo de pureza en el que su esposo no tuvo relaciones sexuales con ella) a diferencia de la mujer embarazada, cuyo divorcio sí puede ocurrir durante el mismo. Esto es debido a que el divorcio durante la menstruación contradice el versículo:

﴿...فَطَلِّقُوهُنَّ لِعِدَّتِهِنَّ...﴾

{...deben hacerlo durante el tiempo señalado...} [Corán, 65: 1], En lo que respecta a la mujer embarazada, su 'Idda es su período de embarazo, ya sea que esté menstruando o no. Por lo tanto, su divorcio depende de la finalización de su embarazo y no tiene relación con su menstruación. Por eso no es prohibido el divorcio durante el embarazo si se han mantenido relaciones sexuales durante el mismo, a diferencia de cuando no hay embarazo.

El segundo: la menstruación de la embarazada no se considera un tiempo de espera para que se de el divorcio a diferencia de la menstruación en otra ocasión . pues el período obligatorio que debe esperar una mujer embarazada que se ha divorciado para poder contraer matrimonio nuevamente concluye al dar a luz, sufra una hemorragia durante el embarazo o no. Y esto es debido a las palabras de Al-lah Enaltecido sea:

﴿...وَأُوْلَاتُ الأَحْمَالِ أَجَلُهُنَّ أَن يَضَعْنَ حَمْلَهُنَّ...﴾

{...En cambio, el de las embarazadas finalizará cuando den a luz...} (Corán 65:4)

Capítulo 3: Trastornos del ciclo menstrual

Tipos de trastornos:

Primero: Exceso o disminución. Este es el caso de la mujer que es acostumbrada menstruar durante seis días y ésta se hace siete días o su costumbre es menstruar durante siete días pero deja de menstruar a los seis días.

Segundo: Adelantamiento o atraso. Este es el caso de la mujer que acostumbrada a menstruar al final del mes menstrúa al comienzo del mismo, o viceversa.

En estos dos casos hay distintas opiniones entre los sabios, pero lo real es que el sangrado se considera menstruación, ya sea que se prolongue o se acorte, se adelante o se atrase. Las pruebas para esta afirmación fueron mencionadas en el capítulo anterior, donde se confirma que la legislación establece que los veredictos sobre la menstruación se aplican cuando este aparece.

Esta es la posición del madhab Shafi'i, y es también la elección del Sheij Ibn Taimíah, y del autor del libro Al-Mughni, quien dijo: "Si la costumbre tuviera alguna importancia lo habría anunciado el Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) a su nación1415 ya que él no puede dejar de informar cuando se hace necesario, siendo que sus esposas y el resto de las mujeres necesitaban esa información, por lo que no sería lógico que dejara de informar al respecto siendo que lo que sabemos de él es que no mencionó que la costumbre tuviera alguna importancia excepto para la mujer que sufre metrorragia.16. Fin de dicho

Tercero: Aparición de flujo ocre o blanquecino, cuyo término médico es leucorrea, de modo que la mujer ve la sangre amarillenta como el agua de las heridas, o enturbiada, entre lo amarillento y lo negruzco. Si esto ocurre durante el período menstrual, o está unido a él antes de la purificación, se considera menstruación, por lo que la mujer debe atenerse a los preceptos religiosos correspondientes a la misma. Y si se produce después de la purificación, no se considera menstruación; por las palabras de Um ‘Atiyah, Al-lah esté complacido con ella: «No teníamos en consideración los flujos parduzcos o amarillentos una vez purificadas de la menstruación». Transmitido por Abu-Dawud y su isnad es sahih17, El Imán Al-Bujari también lo citó sin las palabras finales “después de habernos purificado”, pero lo tituló: “Las secreciones amarillentas fuera de los días de la menstruación”18.

Dice en la explicación del mismo en el libro Fath al-Bari: "Esto implica la conciliación entre el hadiz narrado por Aisha que mencionamos antes, donde se menciona el flujo blanquecino y el Hadiz narrado por Umm Attíah, por lo que concluye que el Hadiz de Aisha solo se aplica si ve un flujo ocre o marrón durante la menstruación, mientras que fuera de la menstruación, se aplica el Hadiz de Umm Attiah.19

El Hadiz de Aisha (que Al-láh esté complacido con ella) al que se refirió es el que Al Bujari citó de manera afirmativa antes de este capítulo: que las mujeres solían enviarle la daraja (un paño que la mujer se coloca para saber si queda algún rastro de la menstruación), con algodón en su interior y con secreciones amarillentas, y ella les decía:20 “No se apresuren hasta que vean la secreción blanca”21.

El flujo blanco aparece al finalizar la menstruación.

Cuarto: Interrupción de la menstruación, como por ejemplo que un día vea sangre y otro no. En este caso existen dos situaciones:

La primera: Que la interrupción sea permanente, es decir que esto le ocurra en todo momento, dentro y fuera del período menstrual, por lo que se considera metrorragia y la mujer debe atenerse a los preceptos religiosos de la misma.

La segunda. Que la interrupción no sea permanente, es decir que le ocurra algunas veces en determinadas menstruaciones, por lo que en ese período de interrupción de la sangre, aunque no exista hemorragia alguna, la mujer debe considerar como si estuviera menstruando normalmente y acatar los preceptos islámicos de la menstruación.

De acuerdo con el Imám Ash-Shafi'i, en la más correcta de sus dos opiniones, se le aplican los preceptos de la menstruación, por lo que se considera menstruación22; y esta es también la elección del Sheij Ibn Taimíah y del autor de Al-Fa'iq23, así como la escuela de pensamiento del Imám Abu Hanifa24. porque el flujo blanquecino no puede verse y si fuera considerado como "estado de purificación", entonces lo que estaba antes era menstruación, y lo que viene después sería menstruación, y ningún sabio ha dicho esto, porque de serlo, la iddah terminaría en cualquier momento en que el sangrado se interrumpa durante cinco días; y si fuera considerado como "estado de purificación", entonces las mujeres tendrían dificultades para aplicar los veredictos correspondientes como por ejemplo tomarse un baño completo, y ciertamente eso va en contra de la esencia de los principios islámicos.

Por otro lado, la reconocida opinión de la Escuela de pensamiento Hanbali es que si hay flujo de sangre es menstruación y la terminación del mismo implica "estado de pureza - Tahara", excepto cuando los tiempos combinados de menstruación y "pureza" exceden el "período más largo de menstruación", y luego de eso se considera metrorragia25.

Dice en el libro Al-Mughni (un extenso libro de referencia que recopila el Fiqh Hanbali): “Si la sangre se detiene por menos de un día, no puede considerarse como estado de purificación, debido a la prueba que mencionamos sobre el sangrado post parto, donde se menciona que si la interrupción dura menos de un día, no se le debe prestar atención, y esa es la opinión correcta, porque el flujo de sangre no es constante sino que se interrumpe por momentos, y exigirle a una mujer que haga el baño ritual (gusl) cuando se detenga el flujo por unas horas es exigir una complicación innecesaria; como dice Al-lah, Altísimo sea:”

﴿...وَمَا جَعَلَ عَلَيۡكُمۡ فِي ٱلدِّينِ مِنۡ حَرَجٖ...﴾

{...y no les prescribió nada que no puedan cumplir...} (Corán 22:78), Si la sangre se detiene por menos de un día, no puede considerarse como estado de purificación a menos que vea una evidencia clara, por ejemplo, que el flujo se detenga al final de su período normal o que vea el flujo blanquecino”.26. Fin del dicho.

Digo: Lo que se afirma en el Mughni es una posición intermedia entre las dos opiniones anteriores, y Al-láh es Quien sabe mejor.

Quinto: Sequedad en la sangre, por lo que la mujer no ve más que humedad (en su ropa). Si esto ocurre durante el período menstrual o está unido a él antes de la purificación, se considera menstruación y la mujer debe seguir acatando normalmente los preceptos de la menstruación; y si ocurre después de la purificación, no se considera menstruación. si ocurre fuera del mismo se considera flujo y se acoge a sus preceptos..

Capítulo 4: Preceptos islámicos relacionados con la menstruación

Los preceptos islámicos relacionados con la menstruación son más de veinte, mencionaré aquí los que consideré más importantes:

La oración: La mujer cuando está menstruando no tiene la obligación de realizar la oración, tanto las oraciones obligatorias como las voluntarias. Cuando alcanza, antes o después de la menstruación, el tiempo de una rak‘ah completa, ya sea en el comienzo del tiempo de la oración o en el final, esa oración se torna obligatoria y debe recuperarla.

Por ejemplo: Si una mujer comienza a menstruar habiendo pasado de la puesta del sol el tiempo suficiente como para hacer una rak‘ah, deberá recuperar la oración del magrib cuando termine su menstruación.

Otro ejemplo: si deja de menstruar faltando para la salida del sol el tiempo suficiente como para hacer una rak‘ah, deberá, después de hacer la ablución mayor, recuperar la oración del fayr.

Por el contrario, de no haber tiempo suficiente para una rak‘ah completa, como si en el primer ejemplo la mujer menstrúa un instante después de la puesta del sol o en el segundo deja de menstruar un instante antes de la salida del sol entonces esa oración no es obligatoria para ella, por lo que no deberá recuperarla.

«مَنْ أَدْرَكَ رَكْعَةً مِنَ الصَّلَاةِ فَقَدْ أَدْرَكَ الصَّلَاةَ».

“Quien alcanza a rezar una rak‘ah de la oración [antes de que acabe el tiempo en el que todavía la oración es válida] alcanza la oración.” Hadiz consensuado entre Al-Bujari y Muslim27, De este hadiz se entiende que quien alcanza a rezar menos de una rak‘ah no alcanza la oración.

Supongamos que una mujer puede realizar una Rak'ah de la oración ‘Asr en el momento correcto. ¿Es entonces obligatorio que ella realice el Duhur con la del ‘Asr? O si una mujer puede realizar una Rak'ah de la oración ‘Isha en el momento correcto, ¿es obligatorio que realice el Magrib con el Isha?

Existe una controversia entre los eruditos sobre estos temas. Sin embargo, la postura correcta es que solo debe realizar lo que alcance de una oración en particular, es decir, la del ‘Asr o la del ‘Isha solamente, debido a las palabras del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-:

«مَنْ أَدْرَكَ رَكْعَةً مِنَ الْعَصْرِ قَبْلَ أَنْ تَغْرُبَ الشَّمْسُ فَقَدْ أَدْرَكَ الْعَصْرَ».

Quien alcanza a rezar una rak‘ah de la oración de Al Asr [antes de que acabe el tiempo en el que todavía la oración es válida] alcanza la oración de Al Asr. Registrado por Al Bujari y Muslim28, Él -paz y bendiciones sean con él- no dijo "¡entonces ha alcanzado la oración del Duhur y el ‘Asr!".

Y la regla general es que una persona no tiene la obligación de realizar un acto de adoración hasta que exista una prueba firme que le obligue. Esta es la postura de la escuela de pensamiento del Imán Malik y el Imán Abu Hanifah.29

Es permitido que la mujer durante la menstruación recuerde a Al-láh y mencione Su nombre diciendo frases de dhikr como: “Al-láhu akbar” (Al-láh es el más grande), “Subhanal-láh” (Glorificado sea Al-láh), “Al hamdulil-láh” (Alabado sea Al-láh) o “Bismil-láh” (En el nombre de Al-láh), como así también leer dichos del Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) o libros sobre jurisprudencia islámica, hacer una súplica (du‘a') y luego decir: ¡Amen!, y escuchar la recitación del Sagrado Corán; nada de ello le está prohibido, tal como consta en los dos Sahih y en otras colecciones.

«أَنَّ النَّبِيَّ صَلَّى اللهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ كَانَ يَتَّكِئُ فِي حِجْرِ عَائِشَةَ رَضِيَ اللهُ عَنْهَا وَهِيَ حَائِضٌ فَيَقْرَأُ الْقُرْآنَ».

"El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) solía recostarse sobre el regazo de Aisha (Al-lah esté complacido con ella) estando ella con el período menstrual, y leía el Corán"30.

También registraron que Umm ‘Atiyah (que Al-láh se complazca de ella) narró que el Mensajero de Al-láh (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) dijo:

«يَخْرُجُ الْعَوَاتِقُ وَذَوَاتُ الْخُدُورِ وَالْحُيَّضُ -يَعْنِي: إِلَى صَلَاةِ الْعِيدَيْنِ- وَلْيَشْهَدْنَ الْخَيْرَ، وَدَعْوَةَ الْمُؤْمِنِينَ، وَيَعْتَزِلُ الْحُيَّضُ الْمُصَلَّى».

“Todas las mujeres —las jóvenes púberes, las niñas y las menstruantes— pueden salir —es decir: a la oración de las dos festividades (‘Id Al Fitr e ‘Id Al Adh'ha)— para compartir el bien y participar de las súplicas que hacen los musulmanes; pero las menstruantes deberán mantenerse fuera del oratorio”31.

Respecto a la lectura del Sagrado Corán, es permitido que la mujer durante los días que esté menstruando lea, siguiendo con la vista y sin pronunciar en voz alta, la palabra de Al-láh y medite acerca de su significado, como por ejemplo: que otra persona abra el Libro Sagrado y lo coloque en un sitio donde ella pueda observar los versículos y leerlos silenciosamente, sin necesidad de tocarlo. Dijo An-Nawawi en su explicación del Muhadhdhab: "Es permitido, nadie opina distinto"32.

Mientras que la mayoría de los sabios opinan que no se debe recitar en voz alta. El Imám Al-Bujari33, Ibn Yarir At-Tabari34 e Ibn Al-Mundhir35 afirmaron que era lícito.

Se relata del Imán Malik y del Imán Ash-Shafi’i (en uno de sus primeros dichos)36, lo cual fue registrado en Fath al-Bari37.

El Imám Al-Bujari mencionó en su libro una opinión de Ibrahim An-Naja’i: “No hay inconveniente en que lea las aleyas”38.

El Sheij Ibn Taimíah dijo en "Al Fatawa": «No existe, en absoluto, Sunnah alguna que avale prohibirle a ella el Corán; pues su dicho:

«لَا تَقْرَأُ الحَائِضُ وَلَا الجُنُبُ شَيْئًا مِنَ الْقُرْآنِ».

«Ni la mujer con la menstruación ni quien se encuentre en estado de impureza mayor deben recitar nada del Corán»39. Hadiz dudoso por consenso de los eruditos del hadiz40.

De hecho, las mujeres en la época del Profeta- paz y  bendiciones sean con él- tenían menstruación, y si la recitación del Corán hubiera estado prohibida para ellas (como es el caso de la oración), entonces el Profeta lo habría dejado claro a la comunidad islámica y sus esposas lo habrían sabido e informado a las personas. Debido a que no existen relatos en cuanto a una prohibición del Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él), sobre este tema, entonces no puede prohibirse, especialmente cuando se sabe que él no lo prohibió siendo que la menstruación en las mujeres era algo que estaba muy presente.41. Fin del dicho

La mayoría de los sabios opinan que la mujer no debe leer el Sagrado Corán en voz alta durante la menstruación, pero, sabiendo que existe una minoría que lo permite, lo que corresponde es decir: Es conveniente que la mujer durante la menstruación no lea el Sagrado Corán en voz alta, pero en caso de necesidad, como por ejemplo: que sea alumna y deba responder una pregunta, o maestra y le corresponda enseñar a sus alumnos o examinar la lectura de los mismos, u otros casos similares, le está permitido hacerlo.

El ayuno: La mujer cuando está menstruando no está obligada a ayunar, tanto los ayunos obligatorios como los voluntarios, pero debe recuperar los días de ayuno obligatorio que no pudo realizar. ‘A'ishah (que Al-láh se complazca de ella) dijo:

"كَانَ يُصِيبُنَا ذَلِكَ -تَعْنِي: الْحَيْضَ- فَنُؤْمَرُ بِقَضَاءِ الصَّوْمِ وَلَا نُؤْمَرُ بِقَضَاءِ الصَّلَاةِ".

“Cuando nos sucedía eso -se refiere a la menstruación- se nos ordenaba recuperar el ayuno y no se nos ordenaba recuperar la oración”.” Hadiz consensuado42.

Si una mujer está ayunando y comienza a menstruar, su ayuno queda invalidado, aún cuando sea un instante antes de la puesta del sol, y debe recuperar ese día también, si se trata de un ayuno obligatorio. En cambio, si siente la sensación de la menstruación dentro de su organismo antes de la puesta del sol, pero la hemorragia comienza a evidenciarse inmediatamente después de la puesta del sol, su ayuno es válido, ya que la sangre dentro del organismo no tiene preceptos.

Esto es debido a que cuando se le preguntó al Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) si la mujer que tiene un sueño erótico debe realizar la ablución mayor

قال: «نَعَمْ إِذَا هِيَ رَأَتِ الْمَاءَ».

respondió: “Si encontró restos de secreción vaginal, sí”43 haciendo depender este precepto de la existencia de secreción, no de la sensación de su flujo dentro del organismo; de la misma manera, los preceptos relativos a la menstruación no se aplican sino al constatarla externamente, no por la sensación de su flujo dentro del organismo.

Si sale el sol y la mujer continúa menstruando, el ayuno de ese día no es válido, aún cuando dejase de menstruar un instante después de la salida del mismo.

Pero si por el contrario, deja de menstruar un instante antes de la salida del sol y ayuna ese día, su ayuno es válido, aún cuando se bañe después de la salida del sol. Lo mismo ocurre con quien se encuentra en estado de impureza mayor, a causa de mantener relaciones sexuales, y pone la intención de ayunar, bañándose después de la salida del sol. Su ayuno también es válido Se relató de Aisha, que Al-láh esté complacido con ella, que dijo:

"كَانَ النَّبِيُّ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ يُصْبِحُ جُنُبًا مِنْ جِمَاعٍ غَيْرِ احْتِلَامٍ ثُمَّ يَصُومُ فِي رَمَضَانَ".

"En Ramadán, el Mensajero de Al-láh (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) solía amanecer en estado de impureza mayor a causa de haber tenido relaciones sexuales, no un sueño erótico, y ayunaba" Registrado por Al-Bujari y Muslim44.

Tercero: Las siete vueltas alrededor de la Ka‘bah: La mujer cuando está menstruando no debe realizar las vueltas alrededor de la Ka‘bah, tanto las obligatorias como las voluntarias y si los realiza no le serán aceptados. El resto de los ritos que se realizan durante la peregrinación mayor y la ‘Umrah, como caminar entre las dos colinas de As-Safa y Al-Maruah, la estadía en ‘Arafat, pernoctar en Muzdalifah y Mina, arrojar las piedras y otros, pueden hacerlos. debido a que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) le dijo a 'A'ishah (que Al-láh esté complacido con ella) cuando comenzó a menstruar:

«افْعَلِي مَا يَفْعَلُ الْحَاجُّ غَيْرَ أَلَّا تَطُوفِي بِالْبَيْتِ حَتَّى تَطْهُرِي».

“Haz todo lo que hace un peregrino, excepto las siete vueltas alrededor de la Ka‘bah; a éstas realízalas luego de que te hayas purificado”45.

Basándonos en esto, si, por ejemplo, una mujer realiza las siete vueltas alrededor de la Ka‘bah e inmediatamente después de finalizar o durante el circuito entre As-Safa y Al-Maruah comienza a menstruar, su rito es válido.

No tiene obligación de realizar las siete vueltas alrededor de la Ka‘bah antes de despedirse de La Meca: Si después de haber completado los ritos de la peregrinación mayor o la ‘Umrah la mujer comenzara a menstruar, y permaneciera en ese estado hasta el momento de la partida, entonces emprenderá el regreso a su país sin realizar las siete vueltas de despedida. a tenor de un hadiz de Ibn Abbás, que Al-láh esté complacido con ambos, que dijo:

"أُمِرَ النَّاسُ أَنْ يَكُونَ آخِرُ عَهْدِهِمْ بِالْبَيْتِ، إِلَّا أَنَّهُ خُفِّفَ عَنِ الْمَرْأَةِ الْحَائِضِ".

“A la gente se le ordenó que la última etapa de la Peregrinación mayor (antes de volver a sus hogares) sea girar en torno a la Kaaba, a excepción de la mujer menstruante, a quien se le ha absuelto de ello.” (Hadiz consensuado)46.

No es aconsejable que la mujer que se encuentra menstruando al momento de la partida se dirija hacia la puerta de la mezquita de La Meca para realizar una súplica, pues ello no se menciona en la sunnah del Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él), y los actos de adoración están sujetos a las prescripciones de Al-láh y Su Mensajero únicamente. Sino que lo transmitido del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, implica lo contrario; pues en el relato de Safía, que Al-láh se complazca de ella, cuando menstruó después de la circunvalación de Al-Ifadah, el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, le dijo:

«فَلْتَنْفِرْ إِذَنْ».

“Entonces, parte”. Registrado por Al-Bujari y Muslim47.

no le ordenó dirigirse hacia la puerta de la mezquita, ya que de haber sido aconsejable le hubiera recomendado hacerlo. En cambio, las siete vueltas que son un rito indispensable para la validez de la peregrinación mayor y la ‘Umrah no dejan de ser obligatorias para la mujer aunque esté menstruando, por lo que debe realizarlas después de que su menstruación haya terminado y se purifique.

El Quinto: la permanencia en la mezquita: La mujer cuando está menstruando no debe permanecer en la mezquita o en el oratorio en el cual se reza la oración en las dos festividades. Umm ‘Atiiah (que Al-láh se complazca de ella) narró que el Mensajero de Al-láh (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) dijo:

«يَخْرُجُ الْعَوَاتِقُ وَذَوَاتُ الْخُدُورِ وَالْحُيَّضُ».

“Todas las mujeres, incluidas las que estén menstruando, pueden asistir a las dos festividades de ‘Id Al Fitr e ‘Id Al Adh'ha.” Y en él cita:

«يَعْتَزِلُ الْحُيَّضُ الْمُصَلَّى».

“Las mujeres menstruantes deberán mantenerse fuera del oratorio”. Registrado por Al-Bujari y Muslim48.

El Sexto: la relación sexual: Le es prohibido al hombre mantener relaciones sexuales con su mujer, como así también le es prohibido a la mujer facilitarle a su esposo la posibilidad de hacerlo; por lo que dice Al-láh Enaltecido:

﴿وَيَسۡـَٔلُونَكَ عَنِ ٱلۡمَحِيضِۖ قُلۡ هُوَ أَذٗى فَٱعۡتَزِلُواْ ٱلنِّسَآءَ فِي ٱلۡمَحِيضِ وَلَا تَقۡرَبُوهُنَّ حَتَّىٰ يَطۡهُرۡنَ...﴾

{Y te preguntan acerca de la menstruación. Di: “Es una impureza”; absténganse de mantener relaciones maritales con sus mujeres durante el menstruo, y no mantengan relaciones con ellas hasta que se purifiquen...} (Corán 2:222) El versículo se refiere por menstruación al lugar por donde se expulsa y durante el tiempo que dura el mismo. Y por el dicho del Profeta -que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él-:

«اصْنَعُوا كُلَّ شَيْءٍ إِلَّا النِّكَاحَ».

“Gocen como quieran pero sin llegar al acto carnal”. Se refiere al coito. [Narrado por Muslim: 49].49 Por último, existe un consenso entre los sabios que prohíbe mantener relaciones sexuales cuando la mujer está menstruando.

Por consiguiente, quien cree sinceramente en Al-láh y en el Día del Juicio Final no debe cometer este pecado, pues el Corán, la sunnah del Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) y el consenso unánime de los sabios determinan su prohibición. Pero quien, a pesar de esto, viola esta prohibición se contará entre lo que se enfrentan a Al-láh y Su Mensajero y siguen un camino diferente al de los creyentes. Dice el Imam An-Nawawi en el libro Al-Maymu' sharh al-Muhadab (2/374): "Dijo el imam Ash-Shafi'i: Quien haga eso ha cometido un pecado mayor" y por eso dijeron nuestros juristas: quien afirme que es lícito el coito durante la menstruación se lo considera fuera del Islam". Fin del dicho de An-Nawawi.

Al-láh, por Su misericordia, permitió a la pareja hacer todo lo que calme su deseo a excepción del coito, como por ejemplo besar, abrazar y acariciar el cuerpo, salvo el órgano sexual. Según la sunnah, lo más apropiado es no acariciar la zona comprendida entre el ombligo y las rodillas sin algo que impida el contacto directo de la piel. Se relató de Aisha, que Al-láh esté complacido con ella, que dijo:

"كَانَ النَّبِيُّ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ يَأْمُرُنِي فَأَتَّزِرُ فَيُبَاشِرُنِي وَأَنَا حَائِضٌ".

"El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) solía ordenarme, cuando estaba menstruando, que me cubriera de la cintura hacia abajo, y me acariciaba". Registrado por Al-Bujari y Muslim50.

El Séptimo: el divorcio: No es permitido para el hombre divorciar a su mujer durante la menstruación; debido al versículo:

﴿يَاأَيُّهَا النَّبِيُّ إِذَا طَلَّقْتُمُ النِّسَاء فَطَلِّقُوهُنَّ لِعِدَّتِهِنَّ...﴾

{¡Oh, Profeta!, [haz saber a los musulmanes que] cuando divorcien a las mujeres, deben hacerlo durante el tiempo señalado...} [Corán, 65: 1] Esto significa que el hombre sólo puede divorciar a su mujer cuando ésta se encuentra en condición de empezar un período de espera determinado que le permita contraer matrimonio nuevamente, y esto sucede únicamente cuando la divorcia cuando no está menstruando y no han mantenido relaciones sexuales desde que finalizó su última menstruación pues si la divorcia durante la menstruación no puede empezar su período de espera debido a que la menstruación en la que fue divorciada no puede ser contada dentro del tiempo específico de espera obligatorio, y si la divorcia cuando no está menstruando pero después de haber tenido relaciones sexuales, su período de espera se torna indeterminado debido a que no sabe si ha quedado embarazada y debe esperar hasta el parto, o no y entonces los ciclos menstruales se convierten en su período de espera. Por ello, al no poder saber exactamente cuál será su período de espera, fue prohibido el divorcio hasta que tenga certeza.

El divorcio durante la menstruación es prohibido de acuerdo al versículo coránico anteriormente mencionado. Al-Bujari y Muslim, y otros, registraron que cuando Ibn ‘Umar (que Al-lah se complazca de él) divorció a su mujer durante su menstruación, ‘Umar (que Al-lah se complazca de él) le informó al Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él), quien al oír lo sucedido se molestó y dijo:

«مُرْهُ فَلْيُرَاجِعْهَا ثُمَّ لِيُمْسِكْهَا حَتَّى تَطْهُرَ، ثُمَّ تَحِيضَ، ثُمَّ تَطْهُرَ، ثُمَّ إِنْ شَاءَ أَمْسَكَ بَعْدُ، وَإِنْ شَاءَ طَلَّقَ قَبْلَ أَنْ يَمَسَّ، فَتِلْكَ الْعِدَّةُ الَّتِي أَمَرَ اللَّهُ أَنْ تُطَلَّقَ لَهَا النِّسَاءُ».

“Ordénale que regrese con su mujer nuevamente y que permanezca con ella hasta que haya dejado de menstruar, luego que espere hasta que menstrúe nuevamente, y finalmente, después de que su menstruación haya finalizado, que se reconcilie, si quiere, o que la divorcie antes de tocarla. Así es como Al-láh ordena que sea el divorcio”51.

El hombre que divorcia a su mujer cuando esta se encuentra menstruando comete un pecado, y por ello debe arrepentirse y regresar con su mujer para que permanezca bajo su protección hasta que el divorcio se concrete como Al-láh y Su Profeta prescribieron. Para ello, deberá permanecer con su mujer hasta que haya dejado de menstruar, luego esperará hasta que menstrúe nuevamente, y después de que su menstruación termine, decidirá si desea reconciliarse con ella o divorciarse.

Se exceptúan de la prohibición del divorcio durante la menstruación los siguientes tres casos:

El primero: Cuando el divorcio ocurre antes de haber consumado el matrimonio. En ese caso, no importa que se divorcie cuando ella está menstruando pues la mujer no debe esperar ningún período de tiempo para contraer matrimonio nuevamente, y por consiguiente no contradice la prescripción de Al-láh, porque Al-láh dijo:

﴿...فَطَلِّقُوهُنَّ لِعِدَّتِهِنَّ...﴾

.{..deben hacerlo durante el tiempo señalado...} [Corán, 65: 1].

El segundo: Si el sangrado ocurre durante el embarazo, y ya explicamos este caso anteriormente.

El tercero: Cuando el divorcio ocurre de común acuerdo y por iniciativa de la mujer, quien decide devolverle parte de la dote al hombre para que la divorcie. En ese caso, no importa que la divorcie cuando está menstruando.

Como por ejemplo que haya problemas entre los esposos, peleas y mala convivencia, por lo que el esposo es compensado a cambio de emitir el divorcio. En ese caso, no importa que la divorcie cuando está menstruando. Ibn ‘Abbás (que Al-láh se complazca de él) narró que la mujer de Zábit Ibn Qais Ibn Shammás se presentó ante el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) y le dijo: ¡Mensajero de Al-láh! No le reprocho su carácter ni su religión, pero detesto ser desagradecida. Entonces el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) dijo:

«أَتَرُدِّينَ عَلَيْهِ حَدِيقَتَهُ؟»

¿Le devolverás su jardín? a lo que ella respondió que sí. Entonces el Mensajero de Al-láh (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) dijo:

«اقْبَلِ الْحَدِيقَةَ وَطَلِّقْهَا تَطْلِيقَةً».

"Acepta el jardín y divórciala de una sola vez". [Recopilado por Al-Bujari]52.

Y debido a que el divorcio fue pedido por la propia mujer, el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) no preguntó si estaba menstruando o no, pues la prohibición del divorcio durante la menstruación es con el único fin de no perjudicar a la mujer, obligándola a esperar un período de tiempo más prolongado para poder contraer matrimonio nuevamente.

Dice en el libro Al-Mughni sobre la permisibilidad de que la mujer pida el divorcio durante su periodo: pg 7/parte.52: Cuando el divorcio es solicitado por la mujer, quien está dispuesta a devolverle al hombre parte de la dote, no importa si ella está menstruando o no al momento del divorcio, pues el daño que sufre debido a la mala convivencia y a la relación insostenible con su marido es mayor que el ocasionado por un período de espera prolongado; y siempre que se enfrenten dos males, se debe optar por el menor. y por eso el Profeta no le preguntó si estaba con la menstruación". Fin de sus palabras.

Por otra parte, sí está permitido contraer matrimonio durante la menstruación, pues no existe prohibición alguna al respecto. Si el hombre siente que podrá esperar que la mujer deje de menstruar para recién consumar el matrimonio, entonces no hay inconveniente que cohabite con ella inmediatamente después del matrimonio. De lo contrario, lo mejor es que espere hasta que su menstruación finalice para cohabitar con ella, como medida de precaución para no incurrir en lo prohibido.

El octavo: Determinar el período de espera luego del divorcio: Si el hombre divorcia a su mujer después de haber consumado el matrimonio, la mujer debe esperar un período de tres ciclos menstruales completos para contraer matrimonio nuevamente, si es de las que menstrúan y no está embarazada; según lo dicho por Al-lah:

﴿وَٱلۡمُطَلَّقَٰتُ يَتَرَبَّصۡنَ بِأَنفُسِهِنَّ ثَلَٰثَةَ قُرُوٓءٖۚ...﴾

{Las divorciadas deberán esperar tres menstruos [para poder volverse a casar]...} [Corán 2: 228] Es decir que tenga tres veces la menstruación. Si estuviera embarazada, entonces deberá esperar hasta el parto, falte poco o mucho; Al-láh dice:

﴿...وَأُوْلَاتُ الأَحْمَالِ أَجَلُهُنَّ أَن يَضَعْنَ حَمْلَهُنَّ...﴾

{...el de las embarazadas finalizará cuando den a luz...} [Corán, 65: 4], Si fuese de las mujeres que no menstrúan, como las impúberes que todavía no han empezado a menstruar o las que no lo hacen porque llegaron a la menopausia o debido a una operación de extracción de útero o cualquier otra causa, y por la que ya no volverán a menstruar, la espera será de tres meses; como dice el Altísimo:

﴿وَاللَّائِي يَئِسْنَ مِنَ الْمَحِيضِ مِن نِّسَائِكُمْ إِنِ ارْتَبْتُمْ فَعِدَّتُهُنَّ ثَلَاثَةُ أَشْهُرٍ وَاللَّائِي لَمْ يَحِضْنَ...﴾

{El período de espera para aquellas mujeres que hayan llegado a la menopausia, si tienen dudas [sobre el término del periodo], o aquellas que no menstrúan, es de tres meses...} [Corán, 65: 4], Y si fuese de las que menstrúan pero dejó de menstruar por una causa determinada, como enfermedad o lactancia, deberá permanecer en el período de espera, aunque se prolongue, hasta que comience a menstruar nuevamente. Si esa causa desapareciera, como que se recuperara de la enfermedad o dejara de lactar, y no volviera a menstruar, entonces deberá esperar un año completo a partir de la desaparición de la causa. Esta es la posición correcta, congruente con las reglas de la legislación islámica. Si esa causa desapareciera y no volviera a menstruar, entonces se considera como quien dejó de menstruar sin ninguna causa determinada y en tal caso el período de espera es de un año completo, nueve meses por la posibilidad de un embarazo y tres meses por el período de espera.

En cambio, si el divorcio ocurre después del contrato de matrimonio pero antes de haberla tocado o haberse quedado a solas con ella, no existe período de espera alguno; esto es debido al versículo:

﴿يَاأَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا إِذَا نَكَحْتُمُ الْمُؤْمِنَاتِ ثُمَّ طَلَّقْتُمُوهُنَّ مِن قَبْلِ أَن تَمَسُّوهُنَّ فَمَا لَكُمْ عَلَيْهِنَّ مِنْ عِدَّةٍ تَعْتَدُّونَهَا...﴾

{¡Oh, creyentes! Si se casan con las creyentes y luego se divorcian antes de haberlas tocado, no deberán ellas esperar ningún plazo para volver a casarse...} [Corán 33: 49].

Noveno: determinar que la mujer no está embarazada: Esto se necesita en distintas situaciones como:

Se necesita determinarlo cuando, por ejemplo, una mujer luego de enviudar y antes de volver a menstruar contrae matrimonio nuevamente. En ese caso, su nuevo esposo no puede tocarla hasta que menstrúe nuevamente o se evidencie su embarazo. Si se evidencia su embarazo, el juez determinará que el hijo que lleva en su vientre es heredero del fallecido, y si por el contrario, comienza a menstruar nuevamente, entonces determinará que no está embarazada del marido anterior.

Décimo: la obligación de la ablución mayor: Es obligatorio que la mujer al finalizar su menstruación realice la ablución mayor, purificando todo su cuerpo. por el dicho del Profeta -que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él- a Fátima bint Abu Hubaish:

«فَإِذَا أَقْبَلَتِ الْحَيْضَةُ فَدَعِي الصَّلَاةَ، وَإِذَا أَدْبَرَتْ فَاغْتَسِلِي وَصَلِّي».

“Cuando comiences a menstruar deja de realizar la oración, pero después que ésta finalice báñate y comienza a rezar nuevamente.” [Narrado por Al-Bujari (53)].53

Si bien lo obligatorio en la ablución mayor es que el agua moje todo el cuerpo incluido el cabello, es preferible que ésta sea como lo describió el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) Del Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él), cuando Asma' Bint Shakal le preguntó acerca de la purificación después de la finalización de la menstruación, dijo:

«تَأْخُذُ إِحْدَاكُنَّ مَاءَهَا وَسِدْرَتَهَا فَتَطَهَّرُ فَتُحْسِنُ الطُّهُورَ، ثُمَّ تَصُبُّ عَلَى رَأْسِهَا فَتَدْلُكُهُ دَلْكًا شَدِيدًا، حَتَّى تَبْلُغَ شُؤُونَ رَأْسِهَا، ثُمَّ تَصُبُّ عَلَيْهَا الْمَاءَ، ثُمَّ تَأْخُذُ فِرْصَةً مُمَسَّكَةً -أَيْ: قِطْعَةَ قُمَاشٍ فِيهَا مِسْكٌ- فَتَطَهَّرُ بِهَا».

“Toma agua y jabón, y purifícate lo mejor posible; luego echa agua sobre tu cabeza y frota con los dedos el cabello para que ésta llegue a las raíces. Finalmente vierte agua sobre todo el cuerpo, y coge un pedazo de tela impregnada con perfume para purificarte con ella.” Asma' dijo: ¿Cómo hacemos para purificarnos con ella? Dijo:

«سُبْحَانَ اللَّهِ!»

"¡Glorificado sea Al-láh!" Aisha, que Al-láh esté complacido con ella, le dijo: Sigue el rastro de la sangre. [Narrado por Muslim]54.

No es necesario soltarse el cabello, a menos que esté sujeto de modo tal que se tema que el agua no llegue a las raíces. Tal como se recoge en Sahih Muslim, en el hadiz de Umm Salamah (que Al-láh se complazca de ella), que le preguntó al Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) y dijo: “Soy una mujer de cabellos muy rizados, y por ello los trenzo; ¿acaso debo soltarlos para hacer la ablución mayor [en otro relato: después del período menstrual y de la impureza mayor]?” Él dijo:

«لَا، إِنَّمَا يَكْفِيكِ أَنْ تَحْثِيَ عَلَى رَأْسِكِ ثَلَاثَ حَثَيَاتٍ ثُمَّ تُفِيضِينَ عَلَيْكِ الْمَاءَ فَتَطْهُرِينَ».

“No. Te basta con tomar tres veces agua con las manos y mojar con ella tu cabello en cada una de las tres veces. Después deberás lavar el resto de tu cuerpo con agua y ya estás en estado de pureza.”55

Cuando la mujer deja de menstruar, debe apresurarse a hacer la ablución mayor para poder alcanzar a realizar la oración correspondiente dentro de su horario. Si se encuentra de viaje y no encuentra agua, o está enferma y teme que su utilización la perjudique, entonces debe hacer la purificación seca (taiammum) en reemplazo de la ablución mayor, hasta que pueda purificarse con agua.

Si una mujer se purifica durante el tiempo de una oración, y retrasa su purificación mayor hasta que este tiempo termina, excusándose en que no tuvo tiempo de purificarse de la manera completa que quisiera, no se acepta esa excusa como válida, pues puede purificarse cumpliendo con lo mínimo necesario para ello y alcanzar a realizar la oración en su horario. Además, si desean, pueden luego higienizarse mejor.

Capítulo 5: La metrorragia y sus veredictos

La metrorragia es una hemorragia acíclica que no tiene relación con la menstruación, ubicada en cualquier momento del ciclo y que puede ser permanente o se interrumpa por un corto tiempo, como un día o dos días al mes.

1) Sangrado que no se detiene: La prueba la encontramos en Sahih al Bujari, donde Aisha (que Al-láh esté complacido con ella) dijo: Fátima bint Abu Hubaish le dijo al Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—:

"يَا رَسُولَ اللَّهِ إِنِّي لَا أَطْهُرُ".

"Oh Mensajero de Al-láh, no me purifico (es decir, el sangrado no se detiene)" Y en otra narración:

"أَسْتَحَاضُ فَلَا أَطْهُرُ".

“tengo sangrado persistente (entre los períodos) y no me purifico”56.

2) Sangrado que se detiene por un corto período de tiempo: La prueba la encontramos en el Hadiz donde se menciona que Humnah bint Yahsh vino al Profeta-paz  y bendiciones sean con él- y le dijo:

"يَا رَسُولَ اللَّهِ إِنِّي أَسْتَحَاضُ حَيْضَةً كَثِيرَةً شَدِيدَةً".

"Oh Mensajero de Al-láh, mi menstruación se transforma en una metrorragia, muy abundante e intensa". [El hadiz... Narrado por Ahmad, Abu Dawud y At-Tirmidhi57, y fue autentificado; y se ha transmitido del Imam Ahmad que lo autentificó, y de Al-Bujari que lo calificó como Hasan]58.

Las distintas situaciones ante la metrorragia.

La mujer que padece una metrorragia tiene tres posibles situaciones:

La primera: Que tenga un ciclo menstrual regular desde antes de la metrorragia, por lo que debe recurrir al período de duración conocido de sus menstruaciones para cumplir con los preceptos de la menstruación, y luego atenerse a los preceptos de la metrorragia.

Ejemplo: Si una mujer que solía menstruar seis días al principio de cada mes comienza a tener una metrorragia, y por ello la hemorragia se torna permanente, debe considerar menstruación los seis primeros días de cada mes y el resto es metrorragia. ‘A'ishah (que Al-láh se complazca de ella) narró que Fátima, hija de Abú Hubaish, le preguntó al Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él): “¡Mensajero de Al-láh! Sufro de metrorragia y no logro purificarme, ¿acaso debo dejar permanentemente la oración?”. Y él (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) respondió:

«لَا، إِنَّ ذَلِكَ عِرْقٌ، وَلَكِنْ دَعِي الصَّلَاةَ قَدْرَ الْأَيَّامِ الَّتِي كُنْتِ تَحِيضِينَ فِيهَا ثُمَّ اغْتَسِلِي وَصَلِّي».

«No, eso es una vena. Deja de rezar el número de días en los que solías menstruar y, después, báñate y reza». [Narrado por Al-Bujari (59)].59

En Sahih Muslim, se relata que el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— dijo a Um Habiba bint Yahsh —que Al-láh esté complacido con ella—:

«امْكُثِي قَدْرَ مَا كَانَتْ تَحْبِسُكِ حَيْضَتُكِ ثُمَّ اغْتَسِلِي وَصَلِّي».

“Permanece sin rezar los días que solías menstruar, luego báñate y comienza a realizar la oración.”60.

Por esto, la mujer que sufre de metrorragia y tenía un ciclo menstrual regular debe dejar la oración los días que solía menstruar, luego bañarse y rezar normalmente, sin importarle la hemorragia.

La segunda: Que no tenga un ciclo menstrual regular desde antes de la metrorragia, como quien sufre de una metrorragia en su primera menstruación, y por ello su hemorragia se torna permanente. En este caso, debe recurrir a la diferenciación entre la menstruación y la metrorragia, considerando que si la sangre se caracteriza por ser espesa, de color oscuro, y tener olor fuerte, es menstruación, por lo que deberá acatarse a los preceptos de la menstruación. Pero, por el contrario, si la sangre no tiene estas características, la considerará metrorragia y se atendrá a los preceptos de la misma.

Ejemplo: Si una mujer menstrúa por primera vez y su hemorragia no cesa, y observa que la sangre durante diez días tiene un color oscuro y el resto del mes es de color normal, o que es espesa y luego se torna fluida, o que tiene olor a menstruación y luego ese olor desaparece, entonces debe acatarse a los preceptos de la menstruación los días en que la sangre tiene las características propias de una menstruación, y a los de la metrorragia el resto de los días. Porque el Profeta -que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él- dijo a Fátima bint Abu Hubaish:

«إِذَا كَانَ دَمُ الْحَيْضَةِ فَإِنَّهُ أَسْوَدُ يُعْرَفُ، فَإِذَا كَانَ ذَلِكَ فَأَمْسِكِي عَنِ الصَّلَاةِ فَإِذَا كَانَ الْآخَرُ فَتَوَضَّئِي وَصَلِّي؛ فَإِنَّمَا هُوَ عِرْقٌ».

“La sangre de la menstruación es de un color oscuro particular, por lo que, mientras tenga esta característica, deja de realizar la oración, y cuando su color se normalice báñate y reza nuevamente, pues se trata de metrorragia”. [Narrado por Abu Dawud y An-Nasai, y fue autentificado por Ibnu Hibbán y Al Hákim]61.

Este hadiz, a pesar de que su texto y cadena de narración debe ser investigada, ha sido utilizado por los juristas de nuestra nación, y tiene prioridad como hadiz sobre la regularidad del ciclo menstrual de cada mujer.

La tercera: Que no tenga un ciclo menstrual regular y no pueda diferenciar entre la hemorragia de la menstruación y la de la metrorragia, como quien sufre de metrorragia en su primera menstruación y la sangre tiene siempre el mismo aspecto o es de características irregulares por lo que no puede diferenciar entre una y otra. En este caso, debe recurrir a la duración de la menstruación en el común de las mujeres, considerando menstruación seis o siete días de cada mes, comenzando a contar desde el día que tuvo su primera hemorragia, y el resto de los días la considera metrorragia.

Ejemplo: Si una mujer ve por primera vez sangre el quinto día del mes y la hemorragia continúa sin tener características que la diferencien, deberá considerar todos los meses que la hemorragia dure seis o siete días de menstruación, comenzando a contar a partir del quinto día de cada mes. De Hamna Bint Yahsh, Al-lah esté complacido con ella, que dijo: “Mensajero de Al-lah, soy una mujer que tiene períodos menstruales con un sangrado muy prolongado y abundante, ¿Qué podría hacer si me ha impedido el rezo y el ayuno?” Entonces el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo:

«أَنْعَتُ لَكِ (أَصِفُ لَكِ اسْتِعْـمَال) الْكُرْسُفَ (وهُـوَ القُطْنُ) تَضَعِينَهُ عَلَى الْفَرْجِ، فَإِنَّهُ يُذْهِبُ الدَّمَ».

"Te aconsejo utilizar algodón, colocándolo sobre la parte íntima, pues detiene la sangre", Ella dijo: Es más que eso. Entonces él dijo:

«إِنَّمَا هَذَا رَكْضَةٌ مِنْ رَكَضَاتِ الشَّيْطَانِ، فَتَحَيَّضِي سِتَّةَ أَيَّامٍ أَوْ سَبْعَةً فِي عِلْمِ اللَّهِ تَعَالَى، ثُمَّ اغْتَسِلِي حَتَّى إِذَا رَأَيْتِ أَنَّكِ قَدْ طَهُرْتِ وَاسْتَنْقَيْتِ فَصَلِّي أَرْبَعًا وَعِشْرِينَ أَوْ ثَلَاثًا وَعِشْرِينَ لَيْلَةً وَأَيَّامَهَا وَصُومِي».

"Ciertamente esto es una obra de Satán. Observa un período menstrual de seis o siete días, en el conocimiento de Al-lah; luego dúchate hasta purificarte y limpiarte por completo. Luego, reza y ayuna durante veintitrés o veinticuatro días". El hadiz. [Recopilado por Ahmad, Abu Dawud y al-Tirmidhi; y fue declarado Sahih62. Se transmitió de Ahmad que lo declaró Sahih, y de Al-Bujari que lo calificó como hasan (bueno)]63.

El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) no dijo “seis o siete días...” para que la mujer elija entre dos opciones, sino para que se esfuerce por saber cuál es más próxima a su situación, teniendo en cuenta los días que menstrúan quienes se asimilan a ella físicamente y en edad, y el ciclo menstrual de las mujeres de su familia. Si las más similares se consideran seis, lo considera seis para sí misma, pero si las más similares es siete, lo considera siete.

Situaciones similares a la metrorragia

Una hemorragia vaginal puede también ser causada por una operación en el útero u otro tipo de intervención, y en este caso existen dos posibilidades:

La primera: Que la mujer sepa que no volverá a menstruar después de la operación, como ocurre cuando el útero es extraído. En este caso, la mujer no tiene que acatar ninguno de los preceptos de la metrorragia sino que debe realizar lo establecido para quien encuentra algún tipo de flujo después de la menstruación. Por lo tanto, ya no dejará de realizar la oración ni el ayuno, podrá mantener relaciones sexuales, y no tendrá que hacer la ablución mayor. Entonces, la mujer que atraviese por esta situación deberá antes de cada oración lavarse la zona afectada por la hemorragia, colocarse un paño que absorba la sangre que pueda salir, y luego realizar la ablución menor. Es importante recalcar que cuando se trata de alguna de las cinco oraciones obligatorias, deberá realizar la ablución una vez comenzado el horario de la misma. De lo contrario, si se trata de una oración voluntaria, podrá realizar la ablución cuando se disponga a hacerla.

La segunda: Que exista la posibilidad que continúe menstruando después de la operación. En este caso, la mujer sí debe atenerse a los preceptos de la metrorragia. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) le dijo a Fatimah Bint Abu Hubaish:

«إِنَّمَا ذَلِكَ عِرْقٌ وَلَيْسَ بِالْحَيْضَةِ، فَإِذَا أَقْبَلَتِ الْحَيْضَةُ فَاتْرُكِي الصَّلَاةَ».

“Eso no es menstruación, sino que es metrorragia. Entonces, cuando comiences a menstruar deja la oración”64.

Pues sus palabras:

«فَإِذَا أَقْبَلَتِ الْحَيْضَةُ».

«Cuando llegue el periodo menstrual» Se deduce que quien menstrua normalmente y sufre una hemorragia prolongada debe atenerse a los preceptos de la metrorragia; a diferencia de la mujer que ya no menstrúa, pues en ese caso su hemorragia siempre será patológica.

Los preceptos relacionados con la metrorragia:

Hemos mencionado anteriormente como diferenciar entre el sangrado de la menstruación y el sangrado de la metrorragia. Cada caso tiene unos preceptos específicos.

Ya hemos mencionado anteriormente los preceptos importantes relacionados con la menstruación,

mientras que los preceptos relacionados a la metrorragia son los preceptos de quien se encuentra en estado de purificación, excepto en los siguientes casos:

1. La obligación de realizar la ablución menor antes de cada oración. por cuanto el Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— dijo a Fátima bint Abu Hubaish:

«ثُمَّ تَوَضَّئِي لِكُلِّ صَلَاةٍ».

“Luego realiza la ablución menor para cada oración.” Recopilado por Al Bujari en el capítulo del lavado de la sangre, Este hadiz indica que la mujer que sufre de metrorragia, cada vez que se dispone a cumplir con una de las cinco oraciones obligatorias, debe hacer la ablución luego de haber comenzado el horario de dicha oración. En cambio, cuando se trata de una oración voluntaria, puede realizar la ablución en el momento en que se dispone a rezar.

2. La obligación de lavar la zona afectada por la hemorragia y colocarse un paño, sobre algodón, para que absorba la sangre que pueda continuar saliendo, antes de realizar la ablución menor; según lo dicho por el Profeta (que la paz y las bendiciones sean con él) a Hamnah:

«أَنْعَتُ لَكِ الْكُرْسُفَ فَإِنَّهُ يُذْهِبُ الدَّمَ». قَالَتْ: فَإِنَّهُ أَكْثَرُ مِنْ ذَلِكَ. قَالَ: «فَاتَّخِذِي ثَوْبًا». قَالَتْ: هُوَ أَكْثَرُ مِنْ ذَلِكَ. قَالَ: «فَتَلَجَّمِي».

“Utiliza una tela para que absorba la sangre”. Ella dijo: “Eso no es suficiente para la hemorragia que tengo”. Él dijo: “Utiliza un paño”. Ella dijo: “Eso no es suficiente para la hemorragia que tengo”. Él dijo: “Utiliza, entonces, lo que consideres suficiente”. hasta el final del hadiz, La sangre que pueda salir luego de esto, no afecta la oración, el ayuno, o el acto de adoración que se esté realizando. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) le dijo a Fatimah Bint Abu Hubaish:

«اجْتَنِبِي الصَّلَاةَ أَيَّامَ حَيْضِكِ، ثُمَّ اغْتَسِلِي وَتَوَضَّئِي لِكُلِّ صَلَاةٍ، ثُمَّ صَلِّي، وَإِنْ قَطَرَ الدَّمُ عَلَى الْحَصِيرِ».

“Deja la oración los días que solías menstruar, luego báñate y realiza la ablución menor antes de cada oración. Debes saber que aunque caiga una gota de sangre sobre la estera, tu oración es válida”. [Recopilado por Ahmad e Ibn Mayah]65.

3. Las relaciones sexuales: La mujer que sufre de metrorragia puede realizar todo lo que le está permitido hacer a la mujer fuera del período menstrual, inclusive mantener relaciones sexuales. Muchas mujeres sufrieron de metrorragia en tiempos del Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él), y no se les prohibió mantener relaciones sexuales. Más bien, en Su palabra, Altísimo, encontramos:

﴿...فَاعْتَزِلُواْ النِّسَاء فِي الْمَحِيضِ...﴾

{absténganse de mantener relaciones maritales con sus mujeres durante el menstruo} (Corán 2:222) Es una prueba de que no es obligatorio abstenerse de mantener relaciones maritales con ellas en lo demás casos. Además, si es permitido realizar las oraciones estando con metrorragia, tendrá más permisibilidad el coito durante la misma. No se puede hacer una analogía entre el coito para la mujer menstruando y la que sufre de una metrorragia, pues no se equiparan ni siquiera según quienes sostienen la prohibición, y no hay como compararlos para deducir un juicio.

Capítulo 6: La hemorragia post parto

La hemorragia posparto es el sangrado que sufre la mujer a causa del parto, ya sea durante o después del mismo, así sea dos o tres días antes o después y está acompañado con dolor de contracción.

El Sheij Ibn Taimíah dijo: “La sangre que se ve cuando la mujer comienza sus contracciones pertenece al sangrado post parto (Nifás)” y no lo limitó a dos o tres días. Los eruditos diferían en el límite en su duración. El Sheij Ibn Taimíah dijo en su libro “Las palabras con las que Al-láh ha establecido los veredictos”: "No existe un límite en la duración del Nifás, ni el más corto ni el más largo. El flujo de sangre que la mujer observa durante más de cuarenta, sesenta o setenta días y que luego se detiene es considerado sangrado post parto (Nifás). Supongamos, sin embargo, que el sangrado continúa, entonces se establece un límite de cuarenta días como post parto porque ese es el común que se presenta en la mayoría de las mujeres”.

Digo: "tomando en cuenta lo anterior, si el sangrado de una mujer excede los cuarenta días y hay indicios de que se detendrá (basándose en embarazos previos u otros indicios), entonces debe esperar hasta que la hemorragia se detenga. Si la mujer no presenta ningún indicio, entonces se purifica (realizando el gusl) al completar los cuarenta días, ya que se considera el período de referencia para la mayoría de las mujeres y en este caso debe acatarse a los preceptos de la metrorragia anteriormente mencionados. Pero cuando la hemorragia se interrumpe, la mujer vuelve al estado de pureza, aunque sea antes de los cuarenta días, por lo que debe realizar la ablución mayor, rezar, ayunar, y puede mantener relaciones sexuales nuevamente. Si la hemorragia se interrumpe por un período menor a un día, entonces no puede considerarse purificada. Esto fue mencionado en Al-Mughni.66

Sólo se considera hemorragia posparto cuando el sangrado es causado por el parto o por la pérdida del feto. Si la mujer tiene una pérdida durante el período embrionario, es decir que el embrión todavía no tiene la forma de ser humano, debe considerar como que tuvo un sangrado de tipo patológico, por lo que se atendrá a los preceptos de la metrorragia, y no una hemorragia posparto. En el ser humano, el embrión adopta el nombre de feto en el tercer mes de la gestación, y lo mantiene hasta el nacimiento.

Dijo Ibn Taimíah: “Si observa sangre junto con las contracciones antes de los ochenta o noventa días, no debería darle importancia (es decir, debe continuar orando y ayunando). Pero si ve sangre después de este período, entonces ella debe abstenerse de orar y ayunar. Entonces, si está claro que lo que dio a luz no se había desarrollado aún (contrario a su aparente juicio de que la sangre fue después del período de desarrollo), debe compensar sus oraciones y ayunos perdidos. Por otro lado, si el estado de desarrollo no está claro, entonces ella sigue con su aparente juicio y no tiene que compensar sus oraciones y ayunos”. Mencionado en el libro Sharh al-Iqna’67.

Los preceptos relacionados con la hemorragia posparto

Los preceptos relacionados con la hemorragia posparto son los mismos que los de la menstruación, excepto en lo siguiente:

1. La hemorragia posparto no es tenida en cuenta para determinar el período que debe esperar la mujer luego del divorcio para contraer matrimonio nuevamente. Si el divorcio ocurre antes del parto, el período de espera concluye con el nacimiento, y si ocurre después del parto, debe esperar hasta que comience a menstruar nuevamente para empezar el período de espera obligatorio, como fue explicado anteriormente.

2. Si un hombre jura que no volverá a mantener relaciones sexuales con su mujer se descuentan los días de la menstruación pero no los días del sangrado post parto.

Si un hombre jura que no volverá a mantener relaciones sexuales con su mujer o que no lo hará por un período mayor a cuatro meses y su mujer lo demanda, se le da un plazo de cuatro meses a partir del juramento para que recapacite. Si al finalizar este plazo el hombre no resolvió su situación, está obligado a tomar una decisión definitiva: la reconciliación o el divorcio. Si durante este plazo la mujer atraviesa el puerperio, los días que dure la hemorragia posparto no serán contados dentro del plazo que posee el esposo después del juramento para recapacitar, por lo que se le aumentará a los cuatro meses la cantidad de días que dure la hemorragia. Diferente es el caso de la menstruación, pues está incluida dentro de los cuatro meses.

3. La madurez sexual se determina con la menstruación no con la hemorragia posparto, pues la mujer no puede quedar embarazada hasta menstruar.

4. Si el sangrado durante la menstruación se interrumpe y luego vuelve dentro de los días que la mujer acostumbra a menstruar, se considera menstruación. Ejemplo: Si una mujer que acostumbra a menstruar ocho días, sangra cuatro y luego su hemorragia se interrumpe dos días y comienza nuevamente al séptimo y octavo día, entonces debe considerar menstruación esa hemorragia que volvió al séptimo y octavo día, por lo que debe acatarse a los preceptos de la menstruación. En cambio, si la hemorragia posparto se interrumpe antes de los cuarenta días y luego vuelve a sangrar dentro de ese período debe establecer qué tipo de hemorragia es, para así poder atenerse a los preceptos correspondientes. Esta es la posición conocida entre los juristas de la escuela Hanbali68.

Si la sangre reaparece dentro de un período que podría ser sangrado posparto, entonces su sangrado es posparto (nifás). De lo contrario, el sangrado es menstruación a menos que no se detenga en cuyo caso será metrorragia (Istihadah).

Esta opinión es similar a lo que se informa en Al-Mughni69 en el que se menciona que el Imán Málik dijo: "Si ve sangre dos o tres días después de que se haya detenido su hemorragia, entonces es sangre posparto o de lo contrario es sangrado de la menstruación”. Fin de su dicho. Esta opinión es la que también adopta el Sheij Ibn Taimíah –que Al-láh tenga misericordia de él.

Realmente, no debería haber "dudas" sobre el sangrado. Sin embargo, es una cuestión muy relativa en la que las opiniones de las personas pueden variar según su conocimiento y comprensión. El Libro de Al-lah y la Sunnah del Profeta Muhammad son fuentes esclarecedoras para todas las cosas. Al-lah no hizo obligatorio ayunar dos veces o hacer Tawaf dos veces, excepto en el caso de que sean realizados de forma incorrecta la primera vez y que solo se puedan corregir al repetirlos. Sin embargo, en el caso de que alguien realice un determinado acto lo mejor que pueda, se libera de cualquier responsabilidad, como dijo Al-lah:

﴿لَا يُكَلِّفُ ٱللَّهُ نَفۡسًا إِلَّا وُسۡعَهَا...﴾

{Al-lah no exige a nadie por encima de sus posibilidades...}. (Corán 2:286) Y dijo:

﴿فَٱتَّقُواْ ٱللَّهَ مَا ٱسۡتَطَعۡتُمۡ...﴾

{Tengan temor de Al-lah tanto como puedan...} (Corán 64:16)

5.La diferencia entre la menstruación y el postparto: En lo que respecta a la menstruación, las relaciones sexuales son permisibles si se purifica antes de la duración "normal" de su ciclo. En el caso del Nifás y de acuerdo con la reconocida opinión de la escuela de pensamiento Hanbali, las relaciones sexuales están desaconsejables. La opinión correcta, sin embargo, es que no están prohibidas ni desaconsejables. y esto también es lo que afirma la mayoría de los eruditos musulmanes, porque para que algo sea prohibido o desaconsejable se requiere evidencia de la Ley Islámica. En este caso no hay evidencia, excepto lo relatado por el Imám Ahmad: “la esposa de Uzmán, el hijo de Abil 'Aass, se le acercó antes de que finalizara el período de cuarenta días y él le dijo: ‘¡no lo hagas!’”70.

Esto no significa que él desaprobara lo que ella hizo porque es posible que estuviera actuando con cautela temiendo que ella no estuviera segura de su estado de Tahara (purificada del Nifás) o que el sangrado pudiera reaparecer después de tener relaciones sexuales con ella o por alguna otra razón, y Al-láh es Quien sabe mejor.

 

Capítulo 7: La utilización de métodos que retrasan la menstruación o la provocan y de métodos anticonceptivos y abortivos

Le es permitido a la mujer utilizar un método que retrase su menstruación con dos condiciones:

La primera: Que no sea perjudicial para su salud. Si se teme que eso le cause perjuicio a su salud, no le es permitido; porque Al-láh dijo:

﴿...وَلَا تُلۡقُواْ بِأَيۡدِيكُمۡ إِلَى ٱلتَّهۡلُكَةِ...﴾

{...y no se causen perjuicio a ustedes mismos...} (Corán 2:195),

﴿...وَلَا تَقۡتُلُوٓاْ أَنفُسَكُمۡۚ إِنَّ ٱللَّهَ كَانَ بِكُمۡ رَحِيمٗا﴾

{...No se maten a ustedes mismos. Al-lah es Misericordioso con ustedes} [Traducción del Corán, 4: 29]

La segunda: Que sea con el consentimiento del esposo en caso de tener la menstruación algún tipo de consecuencia legal. Ejemplo: Si una mujer se encuentra en el período de espera correspondiente al divorcio, su manutención todavía le corresponde al esposo. Por ello, si utiliza algún método que retrase la menstruación hará que el período de espera se torne más largo, causando así una manutención prolongada, por lo que no se le permite su uso sin la autorización del esposo. También es necesaria la autorización del esposo si se comprueba que retrasar la menstruación obstaculiza la concepción. Si bien la utilización de estos métodos está permitido, lo más conveniente es no usarlos excepto en caso de necesidad, porque dejar a la naturaleza actuar es mejor para el equilibrio de la salud y el bienestar.

También le es permitido a la mujer utilizar algún método que provoque su menstruación con dos condiciones:

La primera: Que no lo utilice como un artificio para omitir una obligación. Ejemplo: Que provoque la menstruación poco antes del mes de Ramadán con la intención de no ayunar, o en otro momento para no rezar.

La segunda: Que sea con el consentimiento del esposo, porque la menstruación le impide mantener relaciones sexuales. Lo mismo ocurre si está divorciada y se encuentra en el período de espera obligatorio, pues provocar la menstruación implica acortar el plazo en el que el hombre tiene la posibilidad de una reconciliación.

Con respecto a los métodos anticonceptivos, éstos se dividen en dos clases:

La primera: Métodos que impiden la concepción definitivamente. Estos métodos están prohibidos, pues su utilización provoca una disminución en la natalidad, y por consiguiente una disminución en la descendencia, y esto es opuesto a la propagación y multiplicación de la comunidad islámica que el Islam pretende. Además, no se puede garantizar que los hijos que ya tiene sobrevivan, y podría quedarse viuda sin hijos.

La segunda: Métodos que impiden la concepción temporalmente. Este es el caso de la mujer que se embaraza a menudo y ello la extenúa y debilita, por eso desea ordenar sus embarazos cada dos años, por ejemplo. Estos métodos están permitidos, siempre que su uso sea con el consentimiento de los esposos y con la condición de que no sean perjudiciales para la salud de la mujer. Y la prueba de ello es que, en la vida del Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él), sus compañeros solían practicar el coitus interruptus cuando mantenían relaciones con sus esposas71 como método anticonceptivo, y no se les prohibió. El coitus interruptus consiste en mantener relaciones con la esposa y retirarse en el momento de la eyaculación para expulsar el semen fuera del órgano genital femenino.

Los métodos abortivos también se dividen en dos clases:

La primera: Métodos que se utilizan para provocar la muerte del feto. El uso de estos métodos después de que el espíritu haya sido insuflado en el feto, es decir después del cuarto mes, está terminantemente prohibido por el Corán, la sunnah y el consenso unánime de los sabios, pues es quitar una vida sin justo derecho. Mientras que antes de que haya sido insuflado el espíritu es un tema de divergencia entre los sabios, ya que algunos lo permiten y otros no. Algunos sabios lo permiten solo durante los primeros cuarenta días, y otros solo antes de que el cigoto tome forma humana.

Por otra parte, la utilización de éstos métodos antes del cuarto mes está permitida sólo en caso de necesidad, como por ejemplo que la madre esté muy enferma y no pueda soportar el embarazo.

La segunda: Métodos que se utilizan para provocar el nacimiento del feto al finalizar el período de embarazo. El uso de estos métodos es permitido con la condición de que no sea perjudicial para la madre ni para el feto y que no se necesite recurrir a una intervención. Existen cuatro posibles situaciones cuando se debe recurrir a una intervención para extraer el feto:

La primera: Que la madre y el feto estén vivos. En este caso, sólo es permitido recurrir a una intervención cuando existe una necesidad, como por ejemplo que la mujer no pueda tener un parto natural por lo que necesita una cesárea. Esta prohibición está fundada en que el cuerpo le ha sido depositado en confianza al siervo, por lo que no puede disponer de él por un supuesto temor sino que debe existir una necesidad para ello.

La segunda: Que la madre y el feto estén sin vida. En este caso, no es permitido recurrir a una operación para extraer el feto.

La tercera: Que la madre esté viva y el feto muerto. En este caso, es permitido recurrir a una intervención para extraer el feto, pues lo más común, y Al-láh sabe más, es que generalmente un aborto espontáneo necesita de un legrado, y la permanencia del feto muerto en el vientre de la madre pone en riesgo su vida.

La cuarta: Que la madre esté muerta y el feto vivo. En este caso, se permite recurrir a una intervención para extraer el feto del vientre de su madre sólo cuando hay esperanzas de que sobreviva.

Si se considera, sin embargo, que el bebé puede vivir y que parte de él ha salido, está permitido concluir el parto mediante procedimientos quirúrgicos. Si, por otro lado, no ha salido ninguna parte de él, entonces, según algunos de los juristas, la extracción quirúrgica del bebé se considera un acto de "mutilación". Sin embargo, la postura correcta es que el vientre de la madre se puede abrir quirúrgicamente, especialmente si no existe otra forma. Esta es la opinión de Ibn Hubaira según se menciona en el Insaf.72: Y es lo más apropiado.

Personalmente considero que debido al avance en los procedimientos quirúrgicos, el vientre podría abrirse y coserse nuevamente. Además, porque la seguridad del que está vivo es mayor que la de quien muere y es obligatorio rescatar al niño. La vida del recién nacido debe protegerse. Y Al-láh sabe más.

Y en cualquier situación en la que se permita utilizar un método abortivo es necesario el consentimiento del padre.

He expuesto solo los conceptos básicos, sin llegar a demasiados detalles ni discusiones, porque las situaciones que podrían presentarse sobre el tema de la menstruación son un mar sin fin. Pero quien tenga una buena visión puede remitir los detalles a los conceptos básicos y deducir lo correcto.

Que sepa el Mufti (erudito musulmán que emite juicios islámicos) que él es solo un medio para transmitir las leyes de Al-láh y Su Mensajero a la gente y que tiene la responsabilidad de seguir el libro de Al-láh y la Sunnah, ya que son las dos fuentes de todas las enseñanzas que el hombre debe seguir, y que debe considerar erróneo todo aquello que no esté de acuerdo con el Libro de Al-láh y la Sunnah y, por lo tanto, no debe practicarse o seguirse, aunque lo diga un Muytahid (erudito que, por su conocimiento, extrae veredictos de los textos sagrados) quien puede ser excusado por su Iytihad (esfuerzo intelectual) si se ha equivocado, pero quien sepa que un Iytihad es erróneo, no debe seguirlo.

Es obligatorio que el Muftí purifique su intención de buscar la complacencia únicamente de Al-lah, buscando la ayuda y la asistencia de Al-láh para mantenerse firme y guiado hacia lo que es correcto.

Debe considerar, buscar y examinar lo que está en el libro de Al-láh y en la Sunnah del Profeta así como buscar las explicaciones dadas por los eruditos y analizarlas en detalle.

Muchas veces surgen situaciones y la persona que busca en los dichos de los eruditos no encuentra las leyes que le harían sentirse satisfecho o no encuentra nada al respecto. Si la persona recurre al libro de Al-láh y la Sunnah, dependiendo de su intención, conocimiento y comprensión, hallará una prueba clara y cercana.

El Muftí no debe apresurarse a emitir un veredicto. Cuando un problema requiere una comprensión y búsqueda adecuadas, el Muftí no debe precipitarse porque puede llegar a un veredicto equivocado y luego arrepentirse cuando sea demasiado tarde.

Cuando las personas saben que un Muftí en particular le da la importancia y consideración adecuadas a los casos que se le presentan, las personas confiarán en él y considerarán su veredicto o, de lo contrario, si apresura y se precipita en sus veredictos, podrían perder la confianza en sus veredictos y, por lo tanto, se privaría a sí mismo y a los demás del beneficio de su conocimiento.

Le pido a Al-láh, el Altísimo, que nos guíe a nosotros y a nuestros hermanos musulmanes hacia Su Camino Correcto y que nos brinde Su protección y nos libre de hacer lo incorrecto. Él es el Más Generoso y Más Próximo. Que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con nuestro Profeta, su familia y sus compañeros. Toda alabanza es para Al-láh, por cuyos Favores se pueden realizar buenas obras.

Fue escrito por el necesitado de Al-láh

Muhámmad Ibn Sálih al-Uzaimín

En la mañana del viernes

el 14 de Sha'bán del año 1392 H.

 

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Índice

 

Capítulo 1: La menstruación, definición y preceptos 4

Capítulo 2: El período en que comienza y termina la menstruación 5

Capítulo 3: Trastornos del ciclo menstrual 17

Capítulo 4: Preceptos islámicos relacionados con la menstruación 23

Capítulo 5: La metrorragia y sus veredictos 49

Las distintas situaciones ante la metrorragia. 50

Situaciones similares a la metrorragia 56

Los preceptos relacionados con la metrorragia: 58

Capítulo 6: La hemorragia post parto 61

Los preceptos relacionados con la hemorragia posparto 63

Capítulo 7: La utilización de métodos que retrasan la menstruación o la provocan y de métodos anticonceptivos y abortivos 68

 

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Recopilado por Al-Bujari. Libro de la menstruación. Capítulo: La mujer menstruante cumple todos los ritos excepto el Tawaf de la Casa. Número: 305. Y narrado por Muslim. Libro del Hayy. Capítulo: Exposición de las modalidades del ihram. Número: 1211.

Recopilado por Al-Bujari. Libro de la ‘Umrah. Capítulo: La recompensa de la ‘Umrah en proporción al esfuerzo. Número: 1662. Y narrado por Muslim. Libro del Hayy. Capítulo: Explicación de las formas de Ihram. Número: 1211.

Tratado sobre los nombres a los que el Legislador vinculó las normas (p. 35)

Fuente anterior (p. 36).

La fuente anterior (p.38).

Recopilado por Al-Bujari. Libro de la fe. Capítulo: La religión es fácil. Número: 39. Reportado por Abu Hurairah (que Al-láh esté complacido con él).

Recopilado por Al-Bujari en el Libro de los méritos (del Profeta y sus compañeros), Capítulo: Descripción del Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él), Número (3560), y por Muslim en el Libro de las virtudes, Capítulo: El alejamiento del Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) de los pecados, Número (77/2327).

Maymū’ Al-Fatāwa (238/19-239).

“Al-Awsat” (356/2).

Véase: Al-Mughni (405/1).

Al Mudawwana (1/ 155), An Nawadir wa Az Ziyadat (1/ 136).

"Los desacuerdos de los juristas" de Al-Marwazi (p. 193), "Al-Awsat" (2/ 239).

Maymū’ Al-Fatāwa (238/19-239).

Al-Umm (82/1).

Al-Mughni (1/396)

Registrado por Abu Dawúd: Libro de la Purificación, capítulo sobre la mujer que ve un flujo parduzco o amarillento después de la purificación, con el número (307).

Lo citó Bujari en su "Libro de la menstruación", capítulo: "el flujo amarillento y el parduzco fuera de los días de la menstruación", nro. 326.

Fat-h al-Bari (1/426).

Sahih Al Bujari (71/1).

Lo citó Al Bujari en forma mu'allaq en su "Libro de la menstruación", capítulo: "el inicio y término de la menstruación", antes del hadiz nro. 320.

Al-Umm (1/ 83-84).

Se ha transmitido de ellas en Al-Insaf.

Al-Asl (19/2-20)

Al-Mughni (226/1).

Al-Mughni (257/1).

Narrado por Al-Bujari. Libro de los tiempos de la oración. Capítulo: Aquel que completa una rak‘ah de una oración, ha alcanzado esa oración. Número: 580. Y narrado por Muslim. Libro de las mezquitas y los lugares de oración. Capítulo: Aquel que completa una rak‘ah de una oración, ha alcanzado esa oración. Número: 607. Reportado por Abu Hurairah (que Al-láh esté complacido con él).

Narrado por Al-Bujari. Libro de los tiempos de la oración. Capítulo: Quien alcance a hacer una rak‘ah de la oración del Fayr. Número: 579. Narrado por Muslim. Libro: Mezquitas y lugares de oración. Capítulo: Quien alcance a hacer una rak‘ah ha alcanzado a hacer esa oración. Número: 608. Reportado por Abu Hurairah (que Al-láh esté complacido con él).

Al Maymu' sharh Al Muhadhdhab 3/70.

Lo citó Al Bujari en su "Libro de la menstruación", capítulo: "la lectura del hombre en el regazo de su esposa mientras ella está menstruando", nro. 297; y Muslim en su "Libro de la menstruación", capítulo: "el recostarse del hombre en el regazo de su esposa mientras ella está menstruando y la recitación del Corán", nro. 301, del relato de Aisha, Al-láh esté complacido con ella.

Lo citó Al-Bujari en su "Libro de la menstruación", capítulo: "la asistencia de las mujeres menstruantes a las dos festividades y la súplica de los musulmanes, y que se aparten del oratorio", nro. 324; y Muslim en su "Libro de la oración de las dos festividades", capítulo: "Mención de la permisibilidad de que las mujeres salgan en las dos festividades al oratorio y asistan al sermón, separadas de los hombres", nro. 890.

Al Maymu' 2/357.

Véase Sahih de Al-Bujari: Libro de la menstruación, capítulo: "La mujer menstruante cumple todos los ritos excepto el Tawaf alrededor de la Casa"; y Fath al-Bari (1/407-408).

Fat-h al-Bari (1/408).

“Al-Awsat” (2/223).

Al Maymu' 2/356.

Fath al-Bari (1/408).

Lo citó Al-Bujari de forma mu‘allaq en su "Libro de la menstruación", capítulo: "la mujer menstruante cumple todos los ritos excepto el Tawaf alrededor de la Casa", antes del hadiz nro. (305).

Lo citó at-Tirmidhi en su "Libro de la purificación", capítulo: "lo que se recoge acerca de que el que está en estado de Yanábah (impureza mayor) y la mujer menstruante no recitan el Corán", nro. 131.

Véase: Al-‘Ilal de at-Tirmidhi (p. 69, en su ordenación), As-Sunan al-Kubra de Al-Bayhaqi (1/309), Al-Ahkam ash-Shar'iyyah de Ibn Abd al-Haqq (1/504), y Nasb ar-Rayah de az-Zayla'i (1/195).

Maymu‘ al-Fatawa (26/191).

Lo citó Al-Bujari en su "Libro de la menstruación", capítulo: "La mujer menstruante no repone el rezo", nro. 321; y Muslim en su "Libro de la menstruación", capítulo: "Obligación de reponer el ayuno para la mujer menstruante pero no el rezo", nro. 335. Y el texto es de Muslim.

Recopilado por Al-Bujari. Libro del conocimiento. Capítulo: La modestia en el conocimiento. Número: 130. Y por Muslim. Libro de la menstruación. Capítulo: La obligación del ghusl para la mujer... Número: 313.

Recopilado por Al-Bujari. Libro del ayuno. Capítulo: El baño ritual del ayunante. Número: 1931. Y narrado por Muslim. Libro del ayuno. Capítulo: Validez del ayuno de quien amanece en estado de impureza mayor. Número: 1109.

Recopilado por Al-Bujari. Libro de la menstruación. Capítulo: La mujer menstruante cumple todos los ritos excepto el Tawaf alrededor de la Casa. Número: 305. Y narrado por Muslim. Libro del Hayy. Capítulo: Exposición de las modalidades del ihram. Número: 1211.

Lo citó Al Bujari en su "Libro del Hayy", capítulo: "Tawaf de la despedida", nro. 1755; y Muslim en su "Libro del Hayy", capítulo: "La obligación del Tawaf de la despedida y su exención para la mujer menstruante", nro. 1328.

Recopilado por Al-Bujari. Libro del Hayy. Capítulo: Si la mujer menstrúa después de haber realizado el Tawaf al-Ifada. Número: 1757. Y narrado por Muslim. Libro del Hayy. Capítulo: Obligatoriedad del Tawaf de la despedida. Número: 1211.

Lo citó Al Bujari en su "Libro de la menstruación", capítulo: "la asistencia de la mujer con la menstruación a las dos festividades y las súplicas de los musulmanes, y que ellas se aparten del oratorio", nro. 324; y Muslim en su "Libro de la oración de las dos festividades", capítulo: "mención de la permisibilidad de que las mujeres salgan en las dos festividades al oratorio y presencien el sermón, separadas de los hombres", nro. 890.

Lo citó Muslim en su "Libro de la menstruación", capítulo: "la permisibilidad de que la mujer con la menstruación lave la cabeza de su esposo", nro. 302.

Lo citó Al-Bujari en su "Libro de la menstruación", capítulo: "contacto íntimo con la mujer menstruante", nro. 301; y Muslim en su "Libro de la menstruación", capítulo: "contacto íntimo con la mujer menstruante por encima del izar", nro. 293.

Lo citó Al-Bujari en su "Libro del divorcio", nro. 5251; y Muslim en su "Libro del divorcio", capítulo: "la prohibición de divorciar a la mujer menstruando sin su consentimiento, y que si se contraviene el divorcio ocurre y se le ordena que la retome", nro. 1471, del relato de Ibn ‘Umar, Al-láh esté complacido con ambos.

Lo citó Al Bujari en su "Libro del divorcio", capítulo: "el divorcio por compensación y cómo se realiza el divorcio en ese caso", nro. 5273, del relato de Ibn Abbás, que Al-láh esté complacido con ambos.

Lo citó Al-Bujari en su "Libro de la menstruación", capítulo: "el inicio y el cese de la menstruación", nro. 320; y Muslim en su "Libro de la menstruación", capítulo: "la mujer con hemorragia no menstrual, su baño y su oración", nro. 333, del relato de Aisha, Al-láh esté complacido con ella.

Lo citó Al-Bujari en su "Libro de la menstruación", capítulo: "el baño por la menstruación", nro. 315; y Muslim en su "Libro de la menstruación", capítulo: "la recomendación de que la mujer que se baña por la menstruación utilice un trocito de algodón con almizcle en el lugar de la sangre", nro. 332, del relato de Aisha, Al-láh esté complacido con ella.

Recopilado por Muslim. Libro de la menstruación. Capítulo: El dictamen acerca de las trenzas de la mujer que realiza el baño ritual. Número: 330. Reportado por Umm Salama (que Al-láh esté complacido con ella).

Lo citó Al-Bujari en su "Libro de la ablución", capítulo: "el lavado de la sangre", nro. 228; y Muslim en su "Libro de la menstruación", capítulo: "la mujer con hemorragia no menstrual, su baño y su oración", nro. 333, del relato de Aisha, Al-láh esté complacido con ella.

Lo citó Ahmad (6/349); y Abu Dawud: "Libro de la purificación", capítulo: "Quien dijo: cuando llega la menstruación se deja la oración", nro. 287; y At-Tirmidhi: "Capítulos de la purificación", capítulo: "Sobre la mujer con hemorragia irregular: que reúne dos oraciones con un solo baño", nro. 128, del relato de Hamna bint Jahsh, Al-láh esté complacido con élla.

Recopilado por At-Tirmidhi. Capítulos de la purificación. Capítulo: Que la mujer con sangrado no menstrual combine dos oraciones con un solo baño mayor. Después del hadiz número: 128.

Lo citó al-Bujari en su "Libro de la menstruación", capítulo: "la menstruación, y lo que se cree a las mujeres respecto a la menstruación y el embarazo, en lo que es posible de la menstruación", nro. 325, del relato de Aisha, Al-láh esté complacido con ella.

Lo citó Muslim en su "Libro de la menstruación", capítulo: "la mujer con hemorragia irregular, su baño y su oración", nro. 334, del relato de Aisha, Al-láh esté complacido con ella.

Lo citó Abu Dawud en su "Libro de la purificación", capítulo: "quien dijo: cuando llega la menstruación, se deja la oración", nro. 286; y An Nasa'i en su "Libro de la purificación", capítulo: "lo que se ha narrado sobre la mujer con metrorragia que conoce los días de su periodo menstrual, antes de que la sangre se vuelva continua", nro. 211; e Ibn Mayah en su "Libro de la purificación y sus normas", capítulo: "lo que se ha narrado sobre la mujer con metrorragia que conoce los días de su periodo menstrual, antes de que la sangre se vuelva continua", nro. 620; e Ibn Hibbán en su Sahih, nro. 1348; y Al-Hákim en Al-Mustadrak, nro. 618; del relato de ‘A'ishah, Al-láh esté complacido con ella.

Lo citó Ahmad (6/ 439), Abu Dawud en su "Libro de la purificación", capítulo: "Quien dijo que cuando llega la menstruación la mujer deja la oración", nro. 287; y At-Tirmidhi en su "Libro de la purificación", capítulo: "Sobre la mujer con sangrado continuo (istihada) que reúne entre dos oraciones con un solo baño", nro. 128, del relato de Hamna bint Yahsh, (que Al-láh esté complacido con ella).

Recopilado por At-Tirmidhi. Libro de la purificación. Capítulo: Que la mujer con hemorragia no menstrual combine dos oraciones con un solo baño mayor. A continuación del hadiz número: 128.

Lo citó Al-Bujari en su "Libro de la ablución", capítulo: "el lavado de la sangre", nro. 228; y Muslim en su "Libro de la menstruación", capítulo: "la mujer con istihada, su baño y su oración", nro. 333, del relato de Aisha, Al-láh esté complacido con ella.

Reportado por Ahmad (6/204); e Ibnu Mayah, en su "Libro de la purificación y sus Sunan", capítulo: "lo que se ha narrado sobre la mujer con metrorragia que ya ha contado los días de sus menstruaciones, antes de que el sangrado se le haga continuo", nro. (624), del hadiz de Aisha, que Al-láh esté complacido con ella.

Al-Mughni (252/1-253).

Kashshāf Al-Qinā' (219/1)

Al-Mughni 1/253.

Al-Mughni (253/1).

Al-Mughni (252/2), y el azar de Uzmán ibn Abi Al-As: reportado por Abd Ar-Razzaq en "Al-Musannaf" (1202), por Ibn Abi Shaibah en "Al-Musannaf" (17450), por Ad-Dárimi en su Sunan (990) y por Ibn Al-Yarud en "Al-Muntaqa" (118).

Recopilado por Al-Bujari. Libro del matrimonio. Capítulo: El coito interrumpido. Número: 5209. Y narrado por Muslim. Libro del matrimonio. Capítulo: La norma del coito interrumpido. Número: 1440. Reportado por Yábir (que Al-láh esté complacido con él).

Al-Insaf (556/2).

Normas relacionadas con la mujer con dudas respecto a la menstruación, de ad-Darimí (p. 17).